Destacado, Entrevistas, Personajes, Reportajes — febrero 12, 2016 a las 6:35 pm

Una vida sobre ruedas

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En medio de la Avenida Saavedra Pinón en Lima Cercado, llena de huecos y baches, vive Milagros Ruiz en una casa verde de tres pisos. Alzo mi mirada hacia la ventana, y ahí está, sonriéndome: “Justo te estaba llamando”. Sale y nos abre la puerta.

Su casa es amplia pero los muebles no están ubicados a una distancia suficiente uno del otro como para permitir que transite su silla de ruedas, sobre la que se desplaza desde hace 32 años debido a una parálisis cerebral infantil que afectó a sus extremidades inferiores y, en menor medida, su aparato psicomotor.

Milagros tiene el cabello ondeado y  la tez trigueña. Es periodista. Habla largo y tendido.   Disfruta escribiendo y le gusta acudir a la Iglesia todos los domingos. Apenas ingreso a su casa, me cuenta sobre su trabajo:

– Termino a las 2pm, pero mientras me aseo y descanso, se pasa el tiempo, por eso te cité a las 4pm.

– ¿Entonces trabajas en casa?, le pregunto.

– Sí, como con el periodismo no me fue bien, tuve que buscar otras cosas. Trabajo en atención al cliente.

76% de las personas con discapacidad se encuentran inactivas económicamente.

Milagros no forma parte del 76% de las personas con discapacidad que se encuentran inactivas económicamente en Perú. Los prejuicios que les ponen al buscar un empleo son interminables. Eligió la Universidad Jaime Bausate y Meza para estudiar pero tuvo complicaciones para acudir por la falta de accesibilidad.  “Mi universidad no era para nada accesible, creo que algunas de las autoridades me odiaban porque me hicieron varios reportajes para medios, donde se demostró que el centro no estaba adaptado”. Incluso, recuerda que debía realizar sus actividades en un salón del segundo piso, al cual solo podía subir si atravesaba una escalera de caracol.

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Desde pequeña, ha tenido que soportar las críticas y comentarios de las personas que no comprenden que una discapacidad no imposibilita a nadie para poder realizarse profesionalmente y ser independiente. Incluso, la expulsaron del nido pues consideraron que su discapacidad iba a contagiar a los demás niños. Tal vez ese sea uno de los motivos por el cual la Defensoría del Pueblo informó que el 78% de los peruanos con discapacidad en edad escolar, están fuera del sistema educativo, pues existe una falta de políticas inclusivas muy grave.

Milagros Ruiz

Crédito: Javier Dueñas

– ¿Cuáles son los principales problemas que atraviesan las personas con discapacidad?

-Sonríe. Tú hablas conmigo y me estás mirando a los ojos, pero la mayoría de personas que recién me conocen, no lo hacen, porque se detienen a mirar mi silla.

Milagros no ve al periodismo como un trabajo pues  las trabas que le ponían las empresas hacían que su ánimo decaiga más con cada negativa que le daban. “Utilicé mis conocimientos para algo positivo, cree un blog, ahí escribo y trato todos estos temas que afectan a las personas con discapacidad”, me comenta. Su página se llama “No Invisibles” y tiene miles de seguidores, incluso de otros países. “Gracias a esa idea, me han contactado mucho y siento que no estudié en vano”, señala.

– ¿No fue muy complicado ir y venir todos los días a la universidad?, le pregunto.

– Claro que sí, tenía que tomar taxis siempre, gracias a Dios tengo la posibilidad de hacerlo, declara.

“Me caí y me lesioné la columna en el Metropolitano“.

Pero Milagros agrega que una vez utilizó el Metropolitano para poder escribir sobre esa experiencia en su blog, pues en las páginas web de dicho sistema de transporte, se informaba que era muy accesible. “Me fui hasta la estación de Naranjal en un alimentador, no sin antes ver en sus páginas web que era todo accesible, pero no fue así. No tenían rampas y me subieron así como cargando y yo pensé que adentro estaban los cinturones y ganchos de seguridad, pero no había nada. Entonces en una vuelta yo me caí y me lesioné la columna”, relata Ruiz.

Por ese hecho, la comunicadora interpuso una demanda ante Indecopi, pero hasta la actualidad no ha recibido respuesta. “Yo he renunciado a todos los derechos de indemnización, yo no voy a recibir ni un sol de ese proceso. Lo único que yo busco es que se haga una justicia y que se reforme la reglamentación en transportes”, comenta.

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A medida que recorremos las calles de la Unidad Vecinal Mirones todo son gradas, escalones, rampas muy angostas o muy empinadas. En fin, una interminable carrera de obstáculos que ella atraviesa a diario y Milagros es solo una del total, pues el 60% de las personas con discapacidad en Perú, no pueden movilizarse porque no hay condiciones de accesibilidad.

Nos detenemos en un pasaje y conversamos. De repente se escucha: “¿Preciosa, necesitas ayuda?”, es un vecino que casualmente miró por la ventana y vio a Milagros detenida delante de tres gradas que impedían su paso.

Milagros Ruiz 2

Crédito: Javier Dueñas

“Los vecinos no recuerdan mi nombre, pero siempre me ayudan”, me explica. El tiempo que Milagros tiene viviendo en la zona supera las tres décadas y los vecinos le ofrecen su ayuda constantemente. Avanzamos un poco, y de repente se le acerca un anciano: “Mamita ya va a salir el sol para que puedas salir a pasear”, expresa. Ella sonríe y le contesta “sí señor”.

Se queda en silencio por unos momentos hasta que levanta la mirada y enfatiza: “¿Ves? Las personas no se dan cuenta, pero la discriminación sigue ahí, ¿por qué yo solo podría salir cuando hay sol? Algunas personas en el fondo sienten pena de mí”, lamenta.

60% de las personas con discapacidad en el Perú, no pueden movilizarse por la falta de accesibilidad.

Conversamos un poco más y emprendemos el camino de regreso, aprovechamos para tomar unas fotografías más y llegamos a su vivienda. Ella abre la puerta y nos recibe su madre: “Tenemos que salir, tu hermana nos está esperando en Plaza San Miguel”, le dice. “Sí, no hay problema”, responde Ruiz.

Nos despedimos y Milagros emprende la subida al segundo piso, pues por decisión propia no quiso que adecuaran una habitación en el primer nivel para ella. “Yo soy una persona adulta y trato de hacer todo lo posible sola, subo, me cambio y me baño sola porque mis papás no toda la vida van a estar conmigo”, expresa. Aunque le cuesta hacerlo, narra que es una batalla de todos los días con la cual tiene que lidiar.

Milagros Ruiz 3

Crédito: Javier Dueñas

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