— mayo 7, 2020 a las 11:06 am

Trabajadores de Chinalco paralizan operaciones y reportan nueve casos de COVID-19

Por

Andina


Desde hace dos semanas el Sindicato Unificado de Trabajadores de Minera Chinalco viene demandando transparencia en la información de los trabajadores con Covid-19. El 23 de abril la empresa Chinalco Perú, propiedad de Aluminum Corporation of China, en una comunicación interna alertó que un trabajador del campamento Tuctu en Junín, arrojó positivo con Covid-19, cuatro días después la empresa entró en contradicciones, emitió un comunicado de prensa que señalaba que no tenían ningún caso de coronavirus. Ayer, la gota que derramó el vaso ha sido un nuevo caso, con ello el Sindicato registra nueve infectados; este hecho motivó a que 600 trabajadores paralicen operaciones.

Escribe Maga Zevallos

Los trabajadores mineros de Chinalco del proyecto minero Toromocho, llevan 15 días de tensión. Todo empezó con la rotación del personal que venían de diferentes partes del país, quienes tenían que hacer el relevo con el equipo que llevaba 40 días de confinamiento, ya que la declaratoria del estado de emergencia les agarró en plena producción. El 23 de abril la empresa confirmó el primer caso de COVID-19 dentro del campamento, la comunicación interna notificaba que el trabajador que dio positivo estaba siendo trasladado a una clínica en Lima.


¿Cuál es el protocolo de intercambio de turnos de las empresas mineras? ¿Cómo debería manejar la información sobre casos positivos de Covid-19 una empresa que tiene en su campamento un promedio de 600 trabajadores? El mismo día que la empresa confirmó un caso de coronavirus en la mina, el Sindicato envío una carta a todos los directivos de la empresa, advirtieron que no se estaba dando una debida separación de los trabajadores que recién llegaban a la mina con los que ya estaban en confinamiento. Además denunciaban que las condiciones sanitarias estaban colapsadas desde el primer día de la cuarentena, porque la empresa Sodexo no estaba realizando el trabajo de limpieza de los módulos, baños y duchas.

Otro hecho que indignó a los trabajadores es que los funcionarios de la mina no habían tramitado la salida del campamento ni las movilidades de 100 trabajadores que debían retornar a sus casas tras 40 días de trabajo. Todos estos hechos fueron constatados el 25 de abril por los representantes de Sunafil de Huancayo y los integrantes de la Fiscalía y la Policía de La Oroya, quienes llegaron a las instalaciones de la mina para realizar una inspección. Han transcurrido 12 días y hasta la fecha Sunafil no ha hecho público el informe situacional de los trabajadores, ni por la premura que demanda la emergencia sanitaria nacional.

Entre tanto, en los interiores de la mina los trabajadores se encuentran en situación de incertidumbre y zozobra. “El 27 de abril, se tomaron pruebas rápidas a 44 trabajadores, de los cuales 4 dieron positivo”, cita un email de recursos humanos de la mina, dirigido a los trabajadores. Y anuncia que se harán pruebas moleculares a todos los trabajadores que se encuentran en el campamento Tuctu: “Nuestra área de Salud Ocupacional ha gestionado la disponibilidad de 200 pruebas moleculares (…), y que por disposición de la Gerencia General las pruebas se van a realizar entre el jueves 30 de abril y 1 y 2 de mayo, dando los resultados el lunes 4 de mayo”.


El mismo lunes 27, la oficina de Relaciones Públicas de la empresa emitía un comunicado de prensa negando casos de Covid-19 en la unidad minera de Toromocho. Mientras en el interior de la mina, los trabajadores demandaban una política de transparencia de parte de la empresa, un trabajador increpó vía telefónica al ingeniero de Seguridad de la empresa, Fernando Rodríguez, y le pidió una comunicación fluida sobre los casos de Covid-19, por parte de los funcionarios y del área médica, a fin de tranquilizar a los trabajadores.

El jueves 30 de abril, Juan Manuel Diminich, Superintendente de Higiene y Salud Ocupacional de la empresa minera nos señaló vía telefónica que no podría darnos información respecto a las denuncias de casos positivos de Covid-19, para entonces el Sindicato de Trabajadores ya tenía reportado ocho casos.

El día de ayer, 14 días después de hermetismo por parte de los funcionarios de la empresa, los trabajadores (camioneros, mineros de planta, electricistas, mecánicos y operadores) del campamento Tunshuruco de Chinalco, paralizaron totalmente las operaciones mineras ante un nuevo caso de coronavirus en la mina, según el Sindicato ya son nueve los trabajadores con Covid-19. En tanto la mina ha seguido su política de manejar la información con total reserva, prolongando la angustia y tensión de sus trabajadores, tras la paralización recién emitió el día de hoy un comunicado admitiendo el último caso positivo, no informa sobre el número total de trabajadores con coronavirus.

El caso de Chinalco trasluce que los protocolos implementados por las mineras no están garantizando salud ocupacional de su principal fuerza laboral.

EJECUTIVO SE LAVA LAS MANOS

El 8 de abril un medio de comunicación cuestionó que las mineras tengan licencia de operar en plena pandemia, el premier Vicente Zevallos, manifestó que “desde un primer momento la actividad minera ha estado permitida, pero obviamente bajo ciertos parámetros o condicionamientos. En primera instancia que esté encapsulada; es decir, en un absoluto aislamiento y lo segundo, que esté sujeto a protocolos bastante rigurosos y que están permanentemente supervisados por el Ministerio de Salud”. 21 días después, tras la revelación de los 210 casos de Covid-19 en la mina Antamina, el Ministro de Salud, Víctor Zamora, trasladó la responsabilidad a los gobiernos regionales. No brindó información sobre el número de trabajadores mineros con Covid-19, ni sobre la situación de los trabajadores de Antamina, el sector minero también ha optado por guardar absoluto silencio.

En el caso de Antamina, por ejemplo hasta la fecha se desconoce si la minera llegó a hacer las pruebas moleculares a todo el personal que estaban dentro de la mina, pues las cifras de los 210 trabajadores que dieron positivo solo corresponde al 40% de trabajadores que pasaron pruebas moleculares.

Actualmente, diez (10) empresas reportan un total de 266 trabajadores con Covid-19 (ver recuadro), 216 casos corresponden a Antamina, además de un trabajador fallecido. Estas cifras han puesto en cuestión que el protocolo que vienen implementando las empresas mineras no está evitando la propalación de la pandemia, situación que viene generando tensión no solo en los trabajadores sino también a las poblaciones andinas y amazónicas que viven alrededor de los proyectos extractivos.


COLOFON

El pasado 3 de mayo, mediante Decreto Supremo N°080-2020-PCM, el gobierno dispuso reanudar gradual y progresivamente las actividades económicas del país, considerando en la fase 1 a la actividad minera, como la explotación, beneficio, almacenamiento, transporte y cierre de minas del estrato de la gran minería y, proyectos en construcción de interés nacional e hidrocarburos. Para hacer efectivo dicha activación, el Ministerio de Energía y Minas emitió ayer la Resolución Ministerial N°129-2020-Minem/DM, que resuelve los criterios de focalización territorial, que señala que las empresas deben contar con un plan de vigilancia, prevención y control de Covid-19 en el trabajo. Además, deberán acondicionar componentes auxiliares o en su defecto, disponer de alojamiento externo que sea de uso exclusivo de sus trabajadores (dentro de la provincia donde se ubica la actividad), que garantice las condiciones de salud establecidas en los protocolos sanitarios.


Con respecto al área de influencia, señala el decreto que las empresas deben de socializar y/o difundir las medidas de prevención a los actores sociales. No se habla de un protocolo para las poblaciones, a pesar que el ingreso y salida de trabajadores representa un foco infeccioso para las comunidades que en este contexto de emergencia se encuentran en situación de vulnerabilidad.

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