— febrero 14, 2021 a las 5:34 pm

«El Estado tiene que garantizar que los pueblos indígenas sean los beneficiarios directos de la economía del país»

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Foto Andina

A solo meses de conmemorar el bicentenario de la Independencia de nuestro país, los gobiernos y la clase política han demostrado que no han logrado reconocer la importancia que tienen los derechos de los pueblos indígenas en la consolidación del proyecto republicano. Esto se ha reflejado en la falta de políticas públicas con enfoque intercultural, la representación en los distintos niveles de gobierno, así como la provisión de servicios básicos y la soberanía sobre sus territorios. Esta desatención alcanzó su punto más crítico durante la pandemia en la que los pueblos indígenas fueron uno de los grupos sociales más afectados en materia económica por las medidas promulgadas en el estado de emergencia. La situación es mucho más compleja si centramos la atención en las mujeres indígenas quienes sufren una doble discriminación por su origen y su género y se ven desprotegidas ante imposibilidad de acceder a un trabajo seguro.  

Para Lourdes Huanca, presidenta de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú (FENMUCARINAP), es momento de que el Estado tome acciones frente a la situación que atraviesan los pueblos indígenas y, en especial, las mujeres en el contexto del nuevo confinamiento que acaba de entrar en vigencia. Huanca afirma que han sido muy pocos quienes cobraron el bono durante la primera cuarentena y exige al Estado impulsar más puestos de trabajo para que los pueblos indígenas puedan sostener su economía familiar. 

 “El Estado tiene que garantizar que los pueblos indígenas sean los beneficiarios directos de la economía del país, a través de la distribución de un porcentaje del presupuesto nacional y la creación de más puestos de trabajo. ¿Cuántos de nuestros hermanos y hermanas han logrado adquirir el bono? La mayor parte no y eso significa que no hay voluntad política. Necesitamos ser beneficiarios directos de todo lo que hemos estado trabajando. Para sobrellevar esta situación, nosotras hemos planteado, con ayuda de la ministra de la mujer, que el gobierno empiece a tallar un proyecto para que los bancos brinden préstamos con interés cero para fortalecer el capital económico de las mujeres indígenas que no pueden sobrevivir estando solas en casa, pues trabajan al día a día y cumplen el rol de madre y padre”, dice Huanca. 

 Otro punto que destaca la dirigente es la importancia del reconocimiento de las lenguas originarias por parte de las instituciones para poder brindar un adecuado servicio a los ciudadanos que solicitan tener un intérpretepesar de que está reglamentado el uso de lenguas originarias en las instituciones del Estado, en la práctica esto no sucede y como consecuencia los pueblos originarios no pueden acceder a derechos básicos como justicia o atención médica. Huanca afirma que en este periodo de emergencia es mucho más urgente, que en los hospitales el personal sanitario esté capacitado para brindar una debida atención. 

Agrega que en la práctica el uso y enseñanza de las lenguas originarias no ha tenido efectos en las instituciones públicas, “por ejemplo, si un hombre o una mujer indígena acude al Poder Judicial por algún caso tiene todo el derecho que le brinden la información en su lengua; de igual manera si acude a un hospital. El uso de las lenguas originarias evitaría que hombres y mujeres indígenas fallezcan, pues los médicos podrían comprender los síntomas o el dolor que sienten. Nosotros luchamos para que haya mayor reconocimiento y uso de las lenguas en las instituciones a nivel nacional”. 

La dirigente también se refirió a la participación de la población indígena dentro de la discusión de leyes que aplican sobre sus territorios. Señaló que, a pesar de que el Estado muchas veces no cumple sus propias leyes, apoyan el diálogo y la búsqueda de consensos para llegar a un bien común que favorezca a todos. 

Mientras la ley esté hecha dentro de un sistema neoliberal, capitalista, con una mirada a la derecha y que favorezca a las empresas nunca nos va a favorecer. Sucede con la consulta previa; cuando se nos consulta y decimos que no, de todas maneras quieren llevar el proyecto a cabo. Nosotros hemos aprendido a darle la vuelta a la ley a través de nuestras organizaciones articuladas para hacer valer nuestros derechos. A los indígenas siempre nos han dicho que solo sabemos bloquear carreteras, tirar piedras, incluso nos han dicho terroristas y a las mujeres, que nos sabemos cocinar y por eso vamos a las calles. Pero nosotros hemos demostrado que sí tenemos capacidad de diálogo. Hemos dialogado, por ejemplo, por la ley de cambio climático que incluía el tema de la soberanía alimentaria para la defensa de la tierra, el agua, la semilla y muchos elementos más que protegemos. El Estado nos dijo que no podía usarse ese título, así que llegamos a un acuerdo. Se acordó colocar “seguridad alimentaria” y el Estado quedó feliz con el título y nosotros, con el concepto”. 

Finalmente, Huanca se refirió a la escasa representación política que tienen las mujeres indígenas en el Congreso quienes se ven discriminadas no sólo por su género, sino también por su origen. Señala que es necesario que más mujeres participen y actúen de manera articulada para lograr cambios trascendentales desde el parlamento.  

Durante todo este tipo hemos tenido en el Congreso a Paulina Arpasi que fue la primera mujer indígena en ocupar ese cargo y además fue dirigente nacional de la Confederación Campesina del Perú. También tuvimos a Juana Huancahuari, Claudia Coari e Hilaria Supa que durante el tiempo que participaron en el Congreso fueron marginadas, discriminadas y maltratadas. Solo basta recordar cuando Claudia Coari planteó la propuesta de la soberanía alimentaria y en el Congreso no la tomaron en cuenta por ser una mujer indígena. Recién cuando se hizo fuerza con otras organizaciones se comenzó a tomar acción sobre ese tema. Lo que quiero decir con esto es que no puede entrar solo una mujer al Congreso porque una flor no hace la primavera, tenemos que entrar en bloque, por lo menos unas quince representantes para lograr cambios. Por eso es importante que las mujeres indígenas se preparen y animen a participar en política a través de la dirigencia y además que los partidos políticos reconozcan los espacios para las mujeres. 

*Tomado de la entrevista en vivo realizado por la historiadora Marilyn Céspedes para Gran Angular.

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