— marzo 8, 2018 a las 2:33 pm

Unas líneas para los hombres en el Día Internacional de la Mujer

Por

Escribe Liz Meléndez

Estas líneas están dirigidas a aquellos colegas, compañeros, amigos y ciudadanos (no dudo muchos de ellos bien intencionados) que el 8 de marzo se dedican a mandar felicitaciones, rosas y discursos endulzados (y bastante estereotipados) por el Día Internacional de la Mujer.

A ellos les quiero recordar:

  1. El 8 de marzo es una fecha simbólica reconocida por las Naciones Unidas, que conmemora la lucha histórica y permanente de las mujeres por el reconocimiento de sus derechos.
  2. Cada año, millones de mujeres alzan sus voces por aquellas que han sido silenciadas por la violencia y la exclusión. En representación de las miles de mujeres asesinadas, desaparecidas, violadas, agredidas y olvidadas, se demanda un alto a la impunidad y a la discriminación. Claramente, esto no es una celebración.
  3. Con diversas acciones se le recuerda a los Estados del mundo que es su obligación generar políticas, mecanismos y presupuestos para garantizar el derecho a una vida libre de violencia, los derechos sexuales y reproductivos, la participación política, el derecho a la educación, a la salud y a la no discriminación.

Por lo tanto, si respetas estas luchas históricas, reconoces el valor de las mismas, te opones a la discriminación, a la violencia contra las mujeres y quieres ser un aliado real en esta lucha por superar las discriminaciones de género; aquí algunas sugerencias:

  • Este 8 de marzo, no promuevas estereotipos de género. Es decir, no repitas frases como “hay que respetar a las mujeres porque son fuente de vida”, “porque son la alegría del hogar” o “porque son la mejor creación de la humanidad” y otras tantas similares. Tanto mujeres como hombres merecen igual respeto por el simple hecho de ser personas. Las mujeres exigimos que se nos reconozca – en la teoría y en la práctica- como sujetos de derechos, y que se rompan las barreras estructurales que impiden el ejercicio de nuestras libertades.
  • No señales que defiendes los derechos de las mujeres, porque tienes una hija, una hermana o porque naciste de una mujer. Si vas a defender los derechos de las mujeres, hazlo porque estas convencido que somos ciudadanas de pleno derecho y que el machismo y la discriminación son lastres que arrastra la humanidad desde tiempos históricos.
  • Como diría un lema, frente al acoso sexual callejero: “No quiero tu piropo, quiero tu respeto”.
  • De ninguna manera te sumes a la clásica (y aburrida) pregunta ¿Por qué un día de la mujer y no un día del hombre? Si vas a sumarte a la lucha, primero tienes que comprender que las mujeres hemos vivido una situación histórica de discriminación que ha determinado la exclusión que hoy vivimos. Aunque efectivamente muchas cosas han cambiado, el camino aún está plagado de obstáculos, no seas parte de estos. Además, una afirmación de este tipo, solo pone en evidencia un gran desconocimiento de las luchas históricas de las mujeres y un machismo (no tan escondido) que finalmente sale a relucir cuando las mujeres adquieren un lugar en la historia y en la agenda pública. Así que piénsalo antes de lanzar esta famosa preguntita.
  • Empieza cambiando hechos a tu alrededor. No digas que ayudas en las labores del hogar (como gran hazaña), pues éstas también son tu responsabilidad; busca construir relaciones igualitarias y no de control, no secundes el acoso sexual de tus colegas y amigos, no te rías de bromas sexistas, no te sumes a insultar a las mujeres por el ejercicio autónomo de su sexualidad, denuncia la violencia y apoya a las mujeres que deciden denunciarla. Muestra tu rechazo a situaciones que sabes son producto de la discriminación de género.
  • Si apoyas la igualdad, se consecuente con todo lo que ello implica; una mirada integral a los derechos de las mujeres en su diversidad. No se vale decir que estas en contra de la violencia hacia las mujeres, pero no te indigna la falta de autonomía sobre sus cuerpos y vidas, no te preocupa el racismo, la homofobia y la transfobia, la desigualdad salarial o no respetas los derechos laborales de las trabajadoras del hogar y de las mujeres madres. No puedes defender los derechos de las mujeres a medias.
  • No estigmatices al feminismo, la cual es una corriente de pensamiento teórica, política y práctica que ha logrado grandes cambios para la humanidad. Reconoce su aporte a la igualdad y atrévete a cuestionar tus privilegios y de construir tu propio machismo; ese que está tan enraizado que sueles no aceptarlo. Rechaza la palabra “feminazi” y si no quieres llamarte feminista, solamente respeta a quienes sí lo hacen y dedican su vida a buscar igualdad.

Finalmente, estimado colega y ciudadano, este 8 de marzo ahórrate las felicitaciones y si te vas a unir a la lucha, hazlo con compromiso, destierra imaginarios estereotipados que solo profundizan los roles de género, erradica prácticas machistas y súmate con libertad (esa que tú si tienes) y coherencia a promover los derechos de las mujeres en su integralidad.

                                                                                       #8DeMarzoDíadeLuchas!

 

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