Destacado, Opinión, Portada — septiembre 21, 2017 a las 4:30 pm

¿Tiene la izquierda un programa alternativo? Parte II

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Escribe Rolando Rojas[1]

Pedro Francke ha tenido la gentileza de comentar el título-interrogante de un artículo anterior publicado en este portal (goo.gl/Lnrhp2). Señala que dado que el Frente Amplio inscribió un programa económico en el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y que esto generó un cierto debate, la pregunta que planteo está resuelta. En un sentido estrictamente formal es cierto. Todos los partidos inscribieron un programa de gobierno en el JNE (el del FA tiene 64 páginas y 13 de ellas refieren a la economía), por lo que inclusive César Acuña tendría un programa alternativo al actual modelo.

Sin embargo, la pregunta con que titulé mi artículo tenía tres aspectos que preciso a continuación. Primero, con “alternativo” me refiero a si en las propuestas de la izquierda existen “rupturas” con el modelo actual y, si es así, ¿cuáles son?, pues una de las propuestas que nos señala Francke, el de la “diversificación productiva”, se difundió en el libro de Piero Ghezzi y José Gallardo: Qué se puede hacer con el Perú. Ghezzi, una vez como Ministro de la Producción del gobierno de Ollanta Humala, hizo aprobar el plan de “diversificación productiva”, pero, como ocurre con muchos otros planes, fue encarpetado. En todo caso, la cuestión es si con la propuesta de “diversificación productiva”, la izquierda realmente está innovando en materia de política económica.

En segundo lugar y con las limitaciones de no ser economista, me pregunto: ¿se puede decir que elevar la inversión pública de 4.5% a 6.5 es una ruptura con el actual modelo? El gobierno de PPK está precisamente elevando la inversión pública para la reconstrucción del norte del país afectado por el fenómeno El Niño; veremos los efectos que esta medida tendrá sobre el crecimiento económico. Luego, está la cuestión de ¿por cuánto tiempo sería posible que el Estado asuma un papel protagónico en la provisión de capitales para dinamizar la economía? ¿A qué proyectos debería ir esta inversión? Son cuestiones que merecen reflexión y debate.

En tercer lugar y recogiendo un comentario de Jürgen Gölte, una propuesta económica de izquierda supone la existencia de un partido o un movimiento de izquierda que asuma dicho programa. ¿Existe una izquierda organizada en el Perú? Lo que existe es una representación parlamentaria de izquierda que recibió un pequeño aluvión de votos, pero que no han podido ni consolidarse como bancada unificada, ni organizar a la ciudadanía que se movilizó detrás de la candidatura de Venónika Mendoza en una estructura partidaria relativamente institucionalizada.

Es decir, considero insuficiente la inscripción de unas páginas sobre economía para dar por zanjado el tema del programa económico de la izquierda. En materia económica existen muchas cuestiones a debatir y para cerrar este artículo voy a referirme brevemente a la relación entre Estado y mercado, sobre el cual volveré en próximas colaboraciones. Por lo general, la izquierda antes de la debacle socialista de fines de los ochenta e inicios de los noventa fue antimercado, pues veía en la concentración del capital físico y en la desregulación de las actividades mercantiles, el origen de las desigualdades.

Sin embargo, la liberalización de la economía de los noventa y las privatizaciones de las empresas públicas, tuvieron consecuencias paradójicas que son necesarias debatir. Menciono solo dos ejemplos: incremento de la desigualdad y, al mismo tiempo, reducción de la pobreza; flexibilización del empleo y, paralelamente, expansión del consumo popular. El punto que quiero resaltar es que la izquierda necesita pasar de la denuncia del “modelo”, a construir una narrativa comprehensiva de las transformaciones de la sociedad peruana bajo el régimen neoliberal iniciado en los noventa.

Dicha “narrativa” debe replantear las relaciones entre Estado y mercado que nos permita superar los problemas intrínsecos del modelo actual, pero tampoco puede llevarnos a un retorno al estatismo de los setenta. La construcción de un programa alternativo apenas está comenzando y no puede concretarse sin un amplio debate. En mi próxima colaboración, comentaré el libro de Raúl Hernández, Los nuevos incas: la economía política del desarrollo rural andino en Quispicanchi, para incidir en las transformaciones que la economía peruana ha experimentado desde los noventa y que requieren ser entendidas para imaginar desde la realidad concreta, una salida a las desigualdades y la inequidad.

[1] Historiador e investigador del Instituto de Estudios Peruanos

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