— julio 27, 2017 a las 4:16 pm

La crisis del capitalismo neoliberal II: La concentración del ingreso y la riqueza

Por

Escribe Roberto Machado

En 2015, el banco Credit Suisse reveló que el 1% más rico de la población mundial concentraba igual riqueza que el 99% restante[1]. Una situación inaceptable por donde se le mire. Y que subleva. Un informe más reciente de Oxfam también muestra cifras de terror al respecto[2]. Entre ellas destacan:

 

  1. En 2015, sólo 62 individuos poseían igual riqueza que la mitad de la población mundial (unos 3.600 millones de personas). En 2010, eran 322 personas.
  2. La riqueza de estas 62 personas aumentó en 44% entre 2010 y 2015. La riqueza del 50% más pobre del mundo se contrajo en 41% en igual periodo.
  3. En lo que va del siglo XXI, la mitad del aumento de la riqueza mundial ha ido a manos del 1% más rico, mientras que el 50% más pobre del mundo sólo ha recibido el 1% de esa nueva riqueza.
  4. La brecha salarial entre el trabajador medio y los altos directivos se ha ensanchado  marcadamente: mientras los ingresos de los presidentes de las principales empresas estadounidenses han crecido en 54% desde 2009, los salarios medios casi no han variado. El presidente de la principal empresa de tecnología de la India gana 416 veces más que el trabajador promedio de esa misma empresa.
  5. La evasión y la elusión tributaria ha aumentado facilitada por los paraísos fiscales. De las 200 empresas más grandes del planeta, 9 de cada 10 tienen presencia en paraísos fiscales. Se estima que la riqueza personal oculta en paraísos fiscales alcanza una cifra superior al del PBI de Alemania y el Reino Unido juntos.
  6. El 30% del patrimonio de los africanos ricos están en paraísos fiscales, lo que genera pérdidas tributarias que serían suficientes para financiar servicios de salud que podrían salvar la vida de 4 millones de niños, y contratar a los maestros necesarios para escolarizar a todos los niños de ese continente.
  7. El sector financiero es el que más rápido ha crecido durante las últimas décadas, y concentra a 1 de cada 5 milmillonarios en el mundo.
  8. El abusivo control de la propiedad intelectual y las patentes han contribuido a configurar la situación de extrema desigualdad en el mundo. En 2014, las empresas farmacéuticas destinaron más de US$228 mil millones (más del PBI del Perú) a lobbystas para “gestionar” sus intereses en Washington, DC.

El antecedente del popular libro de Thomas Piketty[3] es un proyecto dirigido por él mismo, Anthony Atkinson y Emmanuel Sáez[4]. La principal conclusión de este proyecto es que el ingreso mundial no se concentra más intensamente en el 10% o el 5% más rico, sino en el 1% o el 0,1% superior de la escala.

Krugman (2014)[5] señala que la gran idea de El capital en el siglo XXI es que no sólo hemos retrocedido a niveles de desigualdad de ingresos del siglo XIX, sino que también estamos camino a regresar a un “capitalismo patrimonial” donde los puestos de liderazgo de la economía están a cargo de una élite de herederos caprichosos y dispendiosos que pertenecen a dinastías familiares. Para Piketty, la explicación de este fenómeno es que una proporción creciente del capital aumenta directamente la desigualdad pues la propiedad de éste siempre está mucho más concentrada que el ingreso laboral. Y esto tiende a perdurar en el tiempo, pues la tasa de ganancia del capital (r) es muy superior a la tasa de crecimiento de la economía (g), con lo que “el pasado tiende a devorar el porvenir”: la sociedad tiende inexorablemente hacia la dominación de la riqueza heredada.

Krugman indica que la importancia de la herencia como factor que otorga el estatus de élite disminuyó durante la primera mitad del siglo pasado, pero que comenzó a aumentar desde los años 1970: el nivel de vida del 1% superior de herederos (los que tienen altísima riqueza) cayó debajo del nivel de vida del 1% superior de empleados (los que tienen sueldos milmillonarios) entre 1910 y 1950, pero empezó a aumentar de nuevo a partir de 1970. Así, desde el ascenso del neoliberalismo en el mundo en los años 1980, si se aspira a una vida lujosa generalmente es más conveniente nacer en la familia “adecuada” (o “casarse bien”) que tener el empleo “adecuado”.

Estimaciones de Piketty indican que la era de mayor equidad ha quedado atrás, y que en la actualidad existen condiciones muy favorables para el restablecimiento de un capitalismo patrimonial. En tal sentido, el capitalismo neoliberal instalado en el mundo en 1980, al imponer las condiciones para restituir la tasa de ganancia del capital (r), ha hecho una contribución decisiva para este resultado y no sólo ha agudizado la desigualdad, sino que también ha acelerado la vuelta hacia un capitalismo de herederos en el mundo, donde la pertenencia a unas pocas familias ricas subordinará aún más al talento y al esfuerzo como vehículo de movilidad social y progreso material. Esto hecha por tierra la cínica prédica neoliberal acerca de la “igualdad de oportunidades” y la recompensa a los “emprendedores”, individuos supuestamente caracterizados por su creatividad, ingenio, frugalidad y capacidad de trabajo.

[1] Credit Suisse (2015). Global Wealth Report 2015 (https://publications.credit-suisse.com/tasks/render/file/?fileID=F2425415-DCA7-80B8-EAD989AF9341D47E).
[2] Oxfam (2016). Una economía al servicio del 1%. Acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema. (https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/file_attachments/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-es_0.pdf).
[3] T. Piketty (2014). El capital en el siglo XXI. Fondo de Cultura Económica: México, DF.
[4] A. Atkinson, T. Piketty y E. Sáez (2011). “Top incomes in the long run of history”. Journal of Economic Literature. Vol. 49, n. 1.  
[5] Krugman (2014). “Por qué estamos en una nueva edad dorada”.(http://www.fondodeculturaeconomica.com/subdirectorios_site/gacetas/jul_2014.pdf).

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