Destacado, Opinión, Portada — junio 13, 2017 a las 5:29 am

La batalla por Lima: espacios públicos y organización vecinal

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Escribe Marité Bustamante*

Uno de los procesos más importantes que vive Lima es la conformación de organizaciones de vecinos para la protección y promoción de sus espacios públicos, áreas verdes y ecosistemas urbanos. No solo han surgido varias organizaciones en poco tiempo[1], sino que éstas se encuentran desplegadas por toda la ciudad: desde Salvemos el Parque Manhattan en Comas hasta Defendamos Los Yuyos en Barranco, pasando por el Comité de Defensa del Complejo Deportivo de Monteverde en San Juan de Lurigancho (SJL), Defiende el parque Castilla en Lince o el Frente de Defensa de Balconcillo en La Victoria.

Es interesante resaltar que estas organizaciones no solo han ejercido formas de protesta tradicionales como las marchas o plantones, sino que han acompañado estos mecanismos de presión con estrategias de incidencia pública, acciones legales y promoción del uso comunitario de los espacios en defensa.

Para incidir en la opinión pública estas organizaciones designan responsables para la convocatoria a los medios de comunicación y eligen voceros, entablan relaciones con las instituciones involucradas en el proceso de apropiación privada del espacio público o su eliminación por la construcción de infraestructura pública, y, además, generan alianzas con representantes políticos interesados en la problemática.

En el plano legal, destacan, por un lado, las acciones que buscan revelar las irregularidades en los procesos de concesión del espacio público, exigiendo la intervención de la Fiscalía y la Contraloría, por ejemplo, la investigación promovida por “Salvemos el parque Manhattan”, ha concluido con la cancelación del proyecto que pretendía construir un supermercado en el parque.

Por otro lado, las acciones que buscan contribuir al desarrollo de una jurisprudencia y normativa que reconozca el valor de los espacios públicos, las áreas verdes y los ecosistemas como elementos fundamentales para una ciudad sostenible, saludable y en donde se pueda ejercer el derecho a la recreación gratuita. Dos ejemplos interesantes son la acción de inconstitucionalidad promovida por “Defiende El Castilla” contra la Ordenanza que prohíbe el uso activo del parque, y el Proyecto de Ley de Espacios Públicos promovido por la congresista Indira Huilca.

A estas estrategias “hacia afuera”, se suman los intentos por recuperar el uso activo del espacio público en peligro. Se convocan jornadas de limpieza y de recuperación del espacio, se organizan asambleas para informar a los vecinos de la amenaza que se cierne sobre estos espacios, se realizan intervenciones culturales, entre otros. Así, se apela a una lógica de comunidad y a la importancia de la vida pública para defender lo que es de todos.

Es fundamental que quienes cuestionamos los impactos del neoliberalismo en la ciudad, reconozcamos en el proceso descrito una oportunidad para recuperar el valor de “lo público”, para cuestionar el actual rol del Estado en la economía (la regulación de los usos y propiedad del suelo urbano es un asunto principalmente económico) y para comenzar a desarrollar las implicancias del derecho a un medio ambiente sostenible en el ámbito urbano[2]. Además, es una gran oportunidad para promover el reencuentro entre los sectores más politizados y cuestionadores del modelo con los vecinos, ya que estos se oponen a procesos privatizadores, aunque no por una razón ideológica, sino por una necesidad concreta de espacios públicos y sentido de pertenencia.

Por estas razones, es que desde “Habla Castañeda” contribuimos a la difusión de iniciativas ciudadanas que buscan proteger los espacios públicos y participamos de sus convocatorias abiertas. Además, se ha incorporado la problemática al pliego interpelatorio que deberá responder el Alcalde una vez validadas las 25 firmas necesarias. Preguntando, entre otras cosas, por la culminación de obras de creación y remodelación de parques zonales, por el cuidado de las plazas del Cercado de Lima (responsabilidad metropolitana), así como por el cumplimento de la Estrategia contra el Cambio Climático o la Ordenanza que protege la estructura ecológica de la ciudad.

El déficit de espacios públicos y verdes, así como el abandono estatal a la protección de nuestros ecosistemas tiene una dimensión metropolitana que no puede ser obviada. Ecosistemas como el litoral costero o las Lomas de Lima no se sostienen en la lógica fragmentada de los distritos y, por el contrario, exigen de una gestión integral. Además, no podemos olvidar que quien tiene la competencia para designar y modificar los usos del suelo urbano, así como para aprobar desafectaciones, es la Municipalidad Metropolitana de Lima, por lo que generar una normativa que proteja a los espacios públicos de la voracidad inmobiliaria o el desarrollo comercial, depende, en gran medida, del gobierno de Lima[3].

Así, es fundamental promover una articulación ciudadana de carácter metropolitano que nos permita pasar de la “defensa” de los espacios públicos, a la ofensiva. Lo que implicaría, en primer lugar, incorporar una visión integral del papel que cumplen los espacios públicos y los ecosistemas urbanos, diluyendo las fronteras distritales; y, en segundo lugar, la formulación de políticas públicas desde la organización vecinal que, a su vez, incorpore a ésta como un elemento fundamental para la protección y promoción de dichos espacios. ¡Vamos por ello!

*Promotora de Habla Castañeda

[1] Entre las que he podido enumerar se encuentran: Salvemos el parque Manhattan, Defiende Elías Aguirre, Defiende El Castilla, Comité de Defensa del complejo deportivo de Monteverde, En Defensa de la Alameda de Los Incas, Frente de Defensa de Balconcillo, Defendamos Yuyos, además de las distintas organizaciones en defensa y promoción de las Lomas de Lima.
[2] Otros temas asociados son la importancia del uso activo y democrático de los espacios públicos, en una estrategia preventiva contra la inseguridad ciudadana, promoviendo actividades culturales y deportivas; o la importancia de incorporar el enfoque de género para mostrar las diversas formas en que hombres y mujeres usamos la ciudad, con un saldo excluyente para las últimas.
[3] La situación descrita se agrava si tomamos en cuenta que el alcalde Castañeda se ha negado sistemáticamente a someter a consulta y aprobación el Plan Urbano de Lima al 2035 (PLAM 2035). Dicho instrumento de gestión fue elaborado en el gobierno de la Confluencia por Lima, durante el mandado de Susana Villarán; y presenta un diagnóstico y visión integral de la ciudad, proponiendo un conjunto de instrumentos de ordenamiento urbano y territorial, entre los que se encuentra, el sistema de espacios públicos e infraestructura ecológica. Para mayor detalle, puede revisar el siguiente artículo: https://goo.gl/yDkKMU

Un Comentario

  1. Excelente articulo Marite y quiero destacar que estas iniciativas de grupos de organizaciones de vecinos que levantan su voz de protesta por ver vulnerados sus derechos en distintos ambitos de la ciudad deben su reaccion, muchas veces a la inaccion de los gobiernos locales, especialmente de la misma Municipalidad Metropolitana de Lima para aplicar la normativa urbana, cuando es la primera instancia que debe velar por su cumplimiento, efectivamente deben tomarse como las oportunidades para reaccionar exigiendo a la gestion de Castañeda que asuma ese liderazgo implicito que los ciudadanos claman para la solucion de los diferentes problemas de la ciudad, comenzando por definir la planificacion de la ciudad sin dejar de lado el Plan Lima 2035, que fue desarrollado por un gran conjunto de expertos profesionales que analizaron la problematica de Lima por varios años y plantearon su regulacion, plan de accion y ejecucion de obras importantes.
    Como no haz incluido al Frente de Defensa del valle de Lurin -Fredecol, me permito incluirla dentro de estas valiosas organizaciones sociales que actuan activamente en la preservacion del ultimo valle con que cuenta nuestra capital para desarrollar sus politicas de recreacion, turismo, cultura, conservacion de areas naturales, obtencion de productos de panllevar, uso adecuado de agua subterranea, etc y actuando en contra de empresas privadas a las que no les interesa la conservacion de espacios tan importantes como el valle de Lurin y la ocupan con grandes habilitaciones urbanas que no cuentan con las autorizaciones municipales establecidas en la Ley 27157 y sus modificatorias y Ordenanza 310 , 1146 que limitan el uso residencial a habilitaciones de baja densidad y mas bien propugnan su conservacion como espacio publico en armoniosa relacio con la naturaleza existente.

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