Destacado, Opinión, Portada — septiembre 15, 2017 a las 12:23 pm

Choque de trenes: Escenarios posibles

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Escribe Gustavo Guerra García

Al cierre de este artículo, estaba en pleno debate la solicitud del Presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, de que se vote la confianza al gabinete. Un sector del país interpreta la decisión del Primer Ministro como un acto muy digno que permitirá replantear las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. “Zavala se sacrifica por la democracia”. Si procede la censura del Gabinete y el próximo primer Ministro pide la confianza una vez más, el Poder Ejecutivo podría disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones parlamentarias. Pero, para que ello ocurra, tendría que haber una segunda censura y me parece que aún no llegamos a ese momento. Distinta sería la situación si la cuestión de confianza se hubiera realizado para salvar a Saavedra o a Thorne. Según IPSOS, la votación a favor del fujimorismo podría ser superior si hay nuevas elecciones. Pero, a pesar de eso, es difícil imaginar que Fuerza Popular rechace una segunda votación de confianza, por lo que el escenario de disolución del Congreso resulta algo lejano aún, aunque los fujimoristas declaran como si estuviesen dispuestos a enfrentar dicha situación.

Lo que sí queda claro es que el diálogo PPK-Keiko Fujimori no sirvió de nada y que PPK sigue, aparentemente, en una estrategia orientada a utilizar la carta del indulto de Alberto Fujimori para tratar de dividir a la bancada fujimorista. Esta estrategia podría funcionar siempre que la familia Fujimori esté en realidad dividida y tanto Alberto como Kenji Fujimori quieran debilitar de forma nítida la candidatura de Keiko Fujimori.

Al inicio del gobierno PPK declaró: “No todos los 73 congresistas de la bancada fujimorista son miembros del partido, habrá como 30 que se subieron al carro creyendo que ella ganaba y que recibirían una prebenda. Lo que hay que trabajar desde un punto de vista completamente egoísta es jalarse a algunos de esos”. La búsqueda de la división de Fuerza Popular, es concordante con dar el indulto a cambio de que un grupo de congresistas liderados por Kenji Fujimori decida sumarse a la bancada de PPK y APP para formar una coalición parlamentaria que contrapese a la bancada de Fuerza Popular.  La sentencia del Tribunal Constitucional favorecería un escenario de recomposición de fuerzas en el Congreso a favor del gobierno y de la gobernabilidad. Pero, también existe la posibilidad de que en el momento en que Alberto y Kenji Fujimori consigan el indulto, se recompongan las relaciones políticas con Keiko Fujimori y toda la familia Fujimori vaya en busca del Poder. En ese caso, si la vacancia presidencial ayuda, es un camino que nadie descarta.

Así las cosas, con o sin voto de confianza al gabinete lo que se percibe es que se profundiza el enfrentamiento entre los Poderes del Estado. Por un lado, entre el Ejecutivo y el Legislativo por las censuras a ministros y, por otro, entre el Poder Legislativo y el Tribunal Constitucional por las consecuencias de la Ley Anti-Tránsfugas.

Un escenario con permanentes choques de poderes, caída de la economía, baja aprobación presidencial y sensación general de corrupción, es en realidad una situación ideal para una vacancia presidencial. Esta situación se puede agudizar, pues 77 ejecutivos de Odrebecht han firmado acuerdos de delación premiada y el Juez Sergio Moro de Brasil está obligando a OAS a firmar un convenio de entrega de información a la fiscalía peruana, que es condición previa para que los ejecutivos de OAS accedan a la delación premiada en Brasil y puedan reducir sus largas penas. Todo esto generará un gran flujo de información sobre la corrupción en el Perú y generará que se establezcan muchas responsabilidades. La delación del fin del mundo afectará a casi todo el espectro político peruano que será derrumbado como cuando se produce una chuza en el juego de bolos, en los términos de un informe de O Globo que se redactó con información filtrada de la fiscalía brasilera, hoy vanguardia mundial de la lucha contra la corrupción.

Ahora bien, la estrategia de vacancia presidencial promovida por Fuerza Popular puede también verse debilitada si la información del financiamiento de campaña de Keiko Fujimori se complica más según los datos que lleguen de Brasil. Esto abre también otras posibilidades. Una de ellas es que si Keiko Fujimori cae en descrédito por la información que proviene de las agendas de Marcelo Odebrecht, y Kenji Fujimori surja como una opción más viable y con menos resistencias.

En el Perú, la inestabilidad es tal que todos los escenarios están abiertos en perjuicio de las grandes mayorías. Dadas las tendencias, lo más previsible es seguir en situaciones de crisis que más temprano que tarde seguirán afectando a la economía de forma adversa. PPK tiene una última bala y pasa por cómo recompone un nuevo gabinete a través del cual empiece a construir un nuevo discurso de compromiso con las mayorías. Destrabar, simplificar y facilitar grandes o pequeños proyectos no puede seguir siendo el eje del mensaje del Gobierno. La gente quiere soluciones concretas a los problemas cotidianos. En tomar decisiones que la gente sienta que resuelven sus problemas está la llave de la gobernabilidad. Si no hay un poco más de pericia política para conectarse con la gente con acciones concretas, quizás Galarreta sea el próximo presidente de transición que convoque a elecciones adelantadas. Esperemos que no lleguemos a tanto.

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