— marzo 30, 2016 a las 5:43 pm

“Si Keiko llegara al poder sería el regreso de la mafia que azotó el país en los años 90”

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Tras la salida de Julio Guzmán y César Acuña dos candidaturas son las que han crecido: la de Alfredo Barnechea (Acción Popular) y la de Verónika Mendoza (Frente Amplio). Nelson Manrique, sociólogo e historiador de la PUCP analiza el panorama electoral, y habla sobre la relevancia de los jóvenes en este proceso y su capacidad de impulsar o vetar alguna candidatura como la de Keiko Fujimori que se ha visto reflejado en las distintas marchas en su contra.

P.- La labor fiscalizadora del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha comenzado a ejecutarse tardíamente, ¿considera que es positivo que a menos de dos  semanas de las elecciones el JNE siga evaluando tachas y exclusiones a candidatos y congresistas?
R.-  Creo que la denuncia hecha por una militante aprista en noviembre del año pasado -por el vencimiento del mandato de la comisión que nombró candidato a Alan García- puede darnos luces de cómo ha venido actuando el JNE. Esta denuncia es mucho más grave de lo que hicieron los demás candidatos y, por tanto, García  también debería ser excluido, pero sigue en carrera. En verdad, con esta actitud del JNE nos vamos a quedar sin dirigentes y sin elecciones por no haber analizado la situación correspondiente de todos los partidos en su debido momento. Creo que con todos los problemas que se han generado y el desprestigio del Poder Judicial, el JNE no va a poder sacar tampoco a Keiko de la contienda electoral.

P.- Una crítica que se le ha hecho al JNE es que no ha aplicado la Ley de Organizaciones Políticas de la misma manera para todos los candidatos. En el caso de Keiko Fujimori, por ejemplo, todas las pruebas parecen apuntar a que incumplió con el artículo 42 de la ley que prohíbe entregar dádivas en campaña…
R.- Es verdad, hay una completa inequidad en el JNE.  Si no se puede sacar a Keiko después de haber sacado a Acuña por la misma transgresión; de la misma manera que se saca a Guzmán y no se saca a PPK estamos en las mismas. Es un hecho que la actuación de las instituciones electorales ha pesado para que entremos en esta crisis política que se ha dado por sus malas decisiones. Incluso la prensa ha demostrado vínculos con el Apra entre dos de los tres miembros que conforman la comisión del JNE.

P.- El antivoto hacia Keiko Fujimori ha crecido de un 34% a 46%. Las movilizaciones promovidas por la sociedad civil han convocado a miles de personas. ¿Considera que estas imágenes de rechazo incrementen el antivoto hacia esta candidatura?
R.– Yo creo que sí. La manifestación programada para el 5 de abril va a ser una fecha decisiva porque la movilización no va a ser solo en Perú, sino en otros lados del mundo en donde hay peruanos que también votan. Creo que se ha venido abajo la jugada electoral; todo lo que se había montado entre los grandes grupos de poder y los medios de comunicación para garantizar un “corralito electoral” entre cuatro candidatos se ha caído gracias a la irrupción popular y especialmente la participación de los jóvenes. Hay una reacción espontánea popular en las calles y plazas de todo el país en contra de Keiko Fujimori que sigue creciendo y que ha complicado el sistema de  continuidad que había diseñado el fujimorismo pensando que de esa manera tenía controlada la situación.

P.- Sin embargo, la respuesta del fujimorismo ha sido señalar a los participantes como “caviares” y “primos y hermanos de terroristas”. ¿Qué opina sobre esta percepción?
R.- Los fujimoristas detestan a los ‘caviares’ pero les encantan los ‘choros’. Estos calificativos  son una manera de desprestigiar a las personas que están en contra de este modelo, pero se han chocado con lo que están haciendo. Creo que es precisamente  esa entraña mafiosa del fujimorismo, ese conjunto de delitos; más allá de que la candidata presidencial tenga hasta tres tíos  perseguidos por la Interpol, lo que deberían evaluar internamente.

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P.- Cuando se habla de Keiko Fujimori, se habla de una nueva generación del fujimorismo ¿cuál es la diferencia del fujimorismo de Alberto y la de Keiko?
R.-  Creo que el fujimorismo mantiene una continuidad. Keiko Fujimori ha intentado presentar un fujimorismo renovado, ha escondido a las personas más impresentables como Martha Chávez y Alejandro Aguinaga, pero en el fondo sigue siendo el mismo fujimorismo, sigue estando financiada por las mismas compañías, sigue teniendo a los tíos prófugos de la justicia y tampoco hacen nada por devolver los 6 000 millones de dólares que se robó la mafia fujimorista. En resumen se trata del mismo proyecto, no hay diferencias no hay renovación. Cuando uno escucha hablar a los fujimoristas entre ellos, no mencionan para nada a Keiko, hablan del “chino” Alberto Fujimori. Yo no tengo la menor duda de que si ella llega al poder lo primero que haría sería liberar a su padre y sería él quien gobernaría directamente. Sería el regreso de la mafia que azotó el país en los años 90.

P.- ¿Cómo ve el panorama de una segunda vuelta, cuál de los candidatos que están entre el segundo y cuarto lugar (PPK, Barnechea y Verónika Mendoza) tienen la posibilidad de ganarle a Keiko?
R.-  Hay una diferencia muy grande entre las encuestadoras que permite pensar que algo malo se está cocinando. De acuerdo a Ipsos, la diferencia entre Keiko y sus otros contendientes es apenas de 2% diferencia: PPK gana a Keiko por 1 punto, y Barnechea y Verónika Mendoza pierden por 2 puntos. Sin embargo, en la encuesta de GFK, Keiko gana por 13 puntos a Verónika Mendoza y por 12 puntos a Barnechea. En realidad creo que la encuesta GFK no muestra el panorama real de la situación porque hay un enorme deterioro de la imagen de Keiko Fujimori y el crecimiento de un voto duro antifujmorista es muy grande, y la movilización juvenil ha herido la candidatura de Keiko profundamente porque la mayoría de votantes son jóvenes y son los que tienen la voz cantante para impedir que el fujimorismo vuelva al poder.

P.- Usted cree que el voto de los jóvenes es decisivo en esta campaña
R.-  Es decisivo porque han sido los jóvenes los que han cambiado el escenario electoral, los que han roto el bloqueo de los medio de comunicación, son incluso los que pueden silenciar o impulsar determinadas candidaturas, como ha sucedido con Veronika Mendoza que tiene un gran apoyo de este sector.

P.- Barrenechea y Mendoza han crecido en estas últimas semanas, pero todavía el 20% del electorado no los conoce ¿De qué depende que ambos candidatos sigan creciendo?
R.- Se trata de quién es capaz de captar los votos indecisos, de quién es capaz de hacer cambiar de opinión a quienes han decidido pero no tienen un voto cerrado. Eso es lo que está en disputa para estas dos semanas.

P.-  En este sentido, ¿a qué sector está apuntando Barnechea que es un candidato que no figuraba en las encuestas a inicios de año, y que ahora tiene un 11% de intención de voto?
R.- Básicamente, son sectores de clase media que temen un cambio radical; son votantes que desde el punto de vista del proyecto económico simpatizan con PPK, pero que, a su vez, quieren un margen de renovación y un menor compromiso con las corporaciones; es decir, buscan a alguien que no sea lobista como sí lo es Kuczynski. Por ahí va la base política de Barnechea.

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P.- ¿De qué manera puede afectar a la candidatura de Verónika Mendoza la campaña de desprestigio que ha asociado su candidatura a calificativos como “terrorista”, “antiminera”, “chavista” e incluso el tema del peritaje por el caso de las agendas ejecutado por la periodista Cecilia Valenzuela?
R.- Creo que los medios de comunicación –estoy pensando en Willax y en El Comercio– están atrapados en una trampa, no pueden demoler a Verónika Mendoza sin hacerla conocida. Cada vez que montan una campaña de desprestigio y fracasa, la que se lleva los puntos es ella. Para ellos sería una maravilla poder demolerla y no hacerle propaganda, porque uno de los mayores problemas de la candidatura de Mendoza era que no era conocida y no tenía recursos económicos como otros candidatos para colocar anuncios en la televisión o radio. Es la propia derecha la que con esta campaña se está encargando de hacerle la propaganda.

P.- Según la última encuesta de GFK, la candidatura de PPK ha subido apenas 1% de la intención de voto respecto a la última encuesta. ¿Podríamos decir que esta candidatura está estancada? Si hacemos un recuento de las últimas encuestas vemos que PPK mantuvo esta tendencia…
R.- Creo que un sondeo que ha hecho el Instituto de Opinión Pública de la PUCP da luces al respecto. Las conclusiones más importantes son que un 40% de los peruanos apuesta por cambios radicales y quienes no quieren cambios porque temen que afecte la estabilidad son apenas un 9%. Quienes creen que el Estado debe intervenir en la economía son el 51% de los peruanos y quienes creen que luego de la intervención del Estado va a mejorar la situación de la economía es el 54%. Con esto quiero decir que ha habido un cambio radical en el sentido común popular y esto es  lo que ha dejado descolocado a PPK porque está defendiendo un modelo económico del cual ya casi todos los peruanos se han desengañado. Verónika Mendoza y Barnechea están creciendo porque dan la imagen en contra de este modelo. Si uno analiza la propuesta de Barnechea es la misma, económicamente hablando, que la de PPK, pero con un poco de maquillaje, lo cual le está ayudando a ganar votos porque está presentando una imagen en contra del modelo que es rechazado por la mayoría de peruanos.

P.- ¿La candidatura de Barnechea en el fondo no presenta algo nuevo?
R.- Creo que es más de lo mismo. Si mantiene continuidad y cooperación popular puede haber más y mayor democracia en relación a un proyecto autoritario. Creo que en el campo político, Acción Popular con Barnechea podría significar alguna ganancia, pero económicamente es el mismo modelo.

P.- La Alianza Popular (Apra y PPC) no ha despuntado, pese a la caída de dos candidaturas que estaban en alza, ¿cuál es el futuro de estos ambos partidos?
R.- Creo que la situación para García es complicada. Él no está disputando pasar a la segunda vuelta, sino poder pasar la valla y no perder la inscripción electoral. Hay un fuerte descontento en el Apra; recordemos que fue una militante aprista la que presentó en noviembre la recusación de la candidatura presidencial de Alan García, porque los dirigentes que lo habían elegido tenían el mandato vencido desde el 2014. Los apristas se han “comido sapos” durante todos estos años apoyando a García en aventuras electorales fracasadas como cuando apoyó a Lourdes Flores que fue derrotada por Susana Villarán o cuando dejó sin candidato presidencial al partido tras el retiro de Mercedes Araoz; posteriormente los embarcó en la revocatoria de Susana Villarán que fue una nueva derrota y todo esto se perdonaba porque todo estaba en función de resaltar la candidatura de Alan García que los iba a llevar al poder en el 2016, pero eso no va a ser así. Esto es un fracaso y si pierden la inscripción electoral, va a significar un terremoto en el Apra. Sin embargo, tengo la esperanza de que haya un núcleo sano del Apra que pueda hacer algo por el partido que ha destruido Alan y su pandilla porque lo que sucede es una auténtica destrucción del Apra.

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P.- En las últimas encuestas Alejandro Toledo ha registrado menos del 2% en la intención de voto, incluso ha sido superado por Gregorio Santos, ¿a qué se debe que este expresidente tengan van baja aceptación?
R.- Primero, debido a sus reiteradas mentiras: ya perdí la cuenta de la cantidad de versiones que ha dicho sobre el caso Ecoteva. La gente tiene razón en desconfiar de un candidato que permanentemente está formulando coartadas para no explicar cómo ha construido su fortuna inmobiliaria en todos estos años. Segundo, su irresponsabilidad: un candidato que es capaz de hacer una entrevista telefónica en condición inecuánime como la que hizo con Raúl Vargas no merece ser candidato presidencial.

P.- ¿Cuál es el futuro de los partidos políticos tradicionales, como el Apra y el PPC?
R.- Para el PPC, el Apra y también los partidos de izquierda creo que este ha sido un cierre de ciclo; es el tiempo de las nuevas generaciones. Creo que Verónika Mendoza es un claro ejemplo de ello, pues ha entrado como una dirigente importante y hay una posibilidad muy interesante de reagrupar a la izquierda en torno a su candidatura. Una de las maldiciones en estos últimos veinticinco años para la izquierda  ha sido la incapacidad de crear una hegemonía interna que pudiera aglutinar a todos. Ahí en donde hay fragmentación, donde los dirigentes sienten que tienen derechos es imposible vincularse. Los provenientes de la izquierda como Gregorio Santos, Yehude Simón y Vladimir Cerrón no sumaban el 1% y está claro dónde está la hegemonía y en torno a ella  es posible reactivar la izquierda; se debe construir una izquierda que permita cambiar el panorama político, social y cultural del país.

P.- Una izquierda renovada…
R.- Por donde debe se debe partir es por una renovación generacional. Todos estos años se ha hablado de renovación, pero lo que se ha hecho es cambiar el discurso o darle vueltas al discurso de la misma gente, con los mismos problemas y las mismas herencias no resueltas. Creo que la renovación se ha producido en estas elecciones – me alegra que no haya sido de manera cruenta- y eso es algo que se debe celebrar independientemente de los resultados electorales.

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