— abril 13, 2016 a las 9:17 pm

“Los paraísos fiscales son el lubricante del sistema capitalista financiero”

Por
ricardo garcia

Crédito: ATTAC

Ricardo García Zaldívar, presidente de la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC España) explica cuál fue el origen y de qué manera son utilizados los paraísos fiscales por las grandes empresas evasoras de impuestos. Afirma que los paraísos fiscales son actualmente el “lubricante” del sistema capitalista  financiero y  para poder acabar con ellos son necesarias la voluntad política, la presión del gobierno y la  indignación ciudadana.

P.-  ¿Cómo aparecieron los paraísos fiscales en el sistema financiero?
R.- Lo que conocemos como paraísos fiscales tiene más de un siglo de existencia. Lo idearon los banqueros suizos, tras la Primera Guerra Mundial, cuando los gobiernos para reconstruir los países colocaron altas tasas impositivas a las rentas, a los patrimonios y a las herencias. Frente a esto, la banca suiza ofreció a los propietarios de grandes fortunas la posibilidad de trasladar sus activos financieros, formados por acciones y bonos y dinero en efectivo, a una cuenta suiza que ellos se encargarían de gestionar. Hay que darse cuenta de que no es “meter el dinero bajo el colchón”, sino que se trata de gestionar las fortunas para ir haciendo inversiones que buscan en general dos dígitos de rentabilidad, lo cual para la sostenibilidad del planeta es imposible. Todo esto es un juego de suma cero, de manera que lo que ganan unos, lo pierden otros. A partir de ahí, poco a poco los gobiernos empezaron a ver mermadas sus posibilidades de recaudación y empezaron a presionar a Suiza para que modificara alguna de sus condiciones. Sin embargo, es a partir de las condiciones creadas por Suiza que aparecen, hoy en día, los paraísos fiscales.

P.- ¿Qué es lo que modificaron?
R.-  En principio las cuentas. En Suiza, cuando alguien abría una cuenta era numerada; es decir, era un número el titular de esa cuenta, no aparecía ningún nombre. La presión permitió que Suiza eliminara esta dinámica y hoy las cuentas tienen que tener un nombre. No obstante, esto no ha evitado que aparezca un conjunto de territorios y espacios entre ellos Panamá, las Islas Vírgenes, Islas Caimán, entre otros en donde la legislación permite abrir una sociedad offshore, “pantalla”, la cual está cerrada a identificar quiénes son los titulares de esas sociedades. Determinadas consultorías y buffetes de abogados entre ellos el de Mossack Fonseca se encargaban de facilitar este proceso, entre otros servicios.

Gabriel Zucman (La riqueza oculta de las naciones. Pasado y Presente, 2014) ha cifrado en 5,8  billones de  euros  los  activos  financieros  que  se  esconden  en  los  paraísos  fiscales del planeta, lo que supone aproximadamente el 8% del patrimonio financiero mundial. Solo en Suiza se refugia el 30% del total de los activos que buscan escapar de la fiscalidad, lo que equivale a 1.800 miles de millones de euros.

Los Paraísos fiscales además ocultan capitales sucios del tráfico de armas, drogas, trata de personas y financiación de organizaciones terroristas

P.- ¿Cuál es la postura de los distintos gobiernos frente a la existencia de paraísos fiscales?
R.- En muchos casos, los gobiernos prefieren estar bien con las empresas generadoras de  fortunas, a pesar de que sus departamentos de Hacienda pierdan un montón de recursos impositivos. Algunos gobiernos, sin embargo, siguen presionando y han logrado conseguir algunos cambios. Por ejemplo, ahora mismo Suiza tiene un sistema aprobado que le da a los depositantes la opción o bien de declarar, eliminar el secreto bancario y dar la información de las cuentas a los gobiernos de los países en que residen esos depositantes o bien de no declarar nada. Apenas el 20% han optado por declararlos, el resto no, prefieren que se les retenga parte de sus ingresos a que se sepa quiénes son los titulares de esas cuentas. Esto no obstante ha significado un gran paso para que el gobierno  suizo legisle contra el secreto bancario que sigue existiendo. El proceso es muy largo, el problema es que ahora mismo no hay cooperación de los mismos sujetos de la banca entonces por eso toda información que tenemos proviene de filtraciones. Desde hace mucho, varias organizaciones estamos combatiendo esta situación afirmando que los paraísos fiscales son el “lubricante del sistema”. Hay, y debe seguir habiendo, una movilización ciudadana para erradicar esto del panorama financiero. No es fácil, porque esto es algo que está dentro de la propia lógica del sistema capitalista.
P.- ¿Por qué los paraísos fiscales son el lubricante del sistema capitalista?
R.- En la década de 1970 – 1980 se produjo una mutación en el sistema que pasó de un capitalismo productivo, basado en el crecimiento de bienes y servicios, a un capitalismo especulativo, basado en la idea de que el dinero por sí mismo genera más dinero. Ya no hacía falta que el capital vaya a largos procesos impositivos en donde el periodo de retorno entre la inversión y la recuperación basado en los rendimientos obtenidos era largo de 10 a 15 años.  Esto se produjo por  diversas circunstancias entre ellas porque el mundo entró en una seria sobreproducción porque lo producido no se conseguía vender en la medida en que el propio sistema iba creando unas desigualdades tales que el dinero se acumulaba en los más ricos.

Eso hizo que de alguna forma, el sistema tendiera hacia este capitalismo financiero que tenemos hoy y que es el que ha dado paso a la necesidad de que existan los paraísos fiscales. Las grandes empresas no están dispuestas a que una parte importante de su rendimiento se los queden las Haciendas públicas como lo que ocurrió, por ejemplo, en los años 60 – 70 donde el crecimiento era de tal densidad que no les importaba que hubiera impuestos sobre sociedades y personas por encima del 30%. Ahora mismo, por ejemplo, las sociedades transnacionales están consiguiendo que los rendimientos e impuestos que pagan en muchos países sean de un 1 dígito o sea que no lleguen ni a 10% porque de alguna forma facturan en un sistema que se llama transparencia de precios y facturan una gran parte de sus beneficios que son declarados en estas zonas libres de impuestos. Por eso el tema no es solo de determinadas personas con grandes fortunas que se niegan a pagar impuestos, sino es un proceso que va más allá. Lo paraísos fiscales forman parte integral del sistema porque el proceso de acumulación del capitalismo lo que hace justamente es apoyarse en ellos para acelerar este proceso de acumulación y de creación de desigualdad.

P.- ¿Qué medidas podrían contribuir  para  acabar con  los paraísos fiscales?
R.- Se trata de descubrir cómo atacar la transferencia de precios, cómo lograr que las grandes empresas como Google o Repsol declaren sus beneficios de forma global no país por país para determinar qué cantidad de impuestos deben pagar. Todo esto requiere un entramado técnico muy importante que nosotros no estamos en disposición de cubrir, porque depende de la voluntad política de los gobiernos. Los gobiernos tienen plena competencia en contratar a las empresas que deseen,  basta con que no contraten a sociedades o empresas que tengan sedes en paraísos fiscales para que estas empresas tengan que cerrar sus filiales. Tenemos que considerar, además,  que acabar con los paraísos fiscales es un proceso muy largo porque no nos enfrentamos a cuatro ricos, sino al gran capital financiero. Estos escándalos como el de ‘Panamá Papers’ suceden porque hay mucha gente dentro de los propios gobiernos que está involucrada con sociedades pantallas. La ciudadanía debe aprovechar estos casos para presionar porque realmente lo único que puede acabar con los paraísos fiscales es poner a los gobiernos contra las cuerdas entre la presión fiscal, la presión ciudadana y los parlamentarios exigiendo a los gobiernos que tomen medidas. Solo cuando se produce la indignación ciudadana y es visible podemos ver a políticos como el premier de Islandia dimitiendo.

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