— agosto 5, 2016 a las 4:05 pm

“La sociedad ha sido muy agresiva con las víctimas de esterilización forzada”

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Hace 20 años, Victoria Vigo acudió por emergencia al EsSalud de Piura. Estaba embarazada, había llevado a su bebé en su vientre durante 32 semanas. Era su tercer hijo, “un hijo planeado, esperado”, nos cuenta. Era el año 1996 cuando, tras las complicaciones, le realizaron una cesárea, pero el pequeño tuvo un paro respiratorio y falleció. Victoria entró en un estado de depresión muy fuerte que fue transformándose en ira e impotencia cuando, al siguiente día, se enteró que la habían esterilizado sin su consentimiento. Tras estos hechos ella decidió levantar su voz y  se convirtió en una activista por los derechos de las mujeres.

P.- Más de una década buscando justicia, ¿cómo recibiste el último archivamiento de la investigación a Alberto Fujimori y sus ex ministros de Salud por el caso de las esterilizaciones forzadas?
R.- Me sorprendí porque vi la noticia por televisión y pensé que eran los archivamientos pasados. Lo que me ha causado más indignación de este archivamiento es que la resolución salga justo antes de un feriado, salió a las seis de la tarde sabiendo que jueves y viernes eran feriados. No lo esperaba, tal vez fue una estrategia sucia para que las fiestas opacaran la noticia. Fue una forma baja y cobarde.

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P.- La resolución fiscal señala que “los hechos denunciados no constituyen delito de lesa humanidad y que no se configura la autoría mediata…
R.- Hubo una política de Estado de salud reproductiva y no se midieron las consecuencias, fue planeado. Hay responsabilidad directa del Estado, hay cartas, hay documentos que prueban que el ministro Marino Costa Bauer le informaba al presidente sobre las cuotas. Hay indicios tremendos, no es posible que digan que no y responsabilicen solo a los médicos.

Hacían grandes campañas, enviaban a las Fuerzas Armadas para que apoyaran. Los médicos les pagaban también. Había un mandato superior.

P.- El día del mensaje presidencial, congresistas del Frente Amplio como Marisa Glave e Indira Huilca usaron un distintivo que reconocía a las 2074 mujeres que denunciaron ser esterilizadas…
R.- Yo les agradezco a ellas porque siempre han estado de pie con la lucha y esa acción es un apoyo porque ningún político, aparte de ellas, nos ha apoyado. Los demás no han salido a levantar la voz por este último archivamiento.

P.- Desde el grupo de mujeres esterilizadas, ¿qué acciones tomarán ahora?R.- Desde el Instituto de Defensa Legal (IDL) van a presentar los alegatos y desde el Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS) también. Es una apelación que haremos para pedir la nulidad de ese archivamiento, sino vamos a ir a instancias internacionales, hay una puerta abierta por el caso de Mamérita Mestanza. Ahí tenemos una vía para poder entrar.

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P.- ¿Cuál es el compromiso que debería asumir Pedro Pablo Kuczynski con las víctimas?
R.- Esta vez no vamos a esperar como en el gobierno de Ollanta Humala, vamos a exigir y vamos a manifestarnos, vamos a pedir atención en salud integral, algunas piden ayuda social. Nosotras vamos a ser más exigentes con el actual gobierno.

P.- ¿Qué consecuencias trajo para su vida ser esterilizada contra su voluntad?
R.- El primer año fue muy fuerte para mí, primero porque perdí a mi hijo y segundo porque no podría reemplazarlo, fue muy fuerte emocionalmente, me causó mucha depresión. Los años posteriores me aboqué en mis juicios, saqué más fuerzas, me dediqué más a conocer sobre derechos humanos y derechos de género. Antes era una ciudadana común y corriente, trabajaba en docencia o a veces con mi esposo. Comencé a levantar mi voz ante las agresiones, me volví una activista en cuestiones de género.

P.- No solo fuiste esterilizada, sino que perdiste a tu bebé poco antes de la ligadura. ¿Cómo afrontaste esta situación sabiendo que jamás tendrías la posibilidad de volver a embarazarte?
R.- Es una frustración tremenda. Al principio yo quería adoptar, podía porque teníamos la solvencia económica, después venía el bebé y era un drama. Primero quería, después no quería, había temores. La adopción demoraba demasiado y yo veía que había tantas mamás que tenían bebés y no los querían, yo quería tener a esos bebés.

Yo tenía ya una niña de 12 años y otro niño de tres años, pero era un hijo que nosotros queríamos tener, era planificado, nosotros lo esperábamos y que el Estado, que debería ser el ente protector del ciudadano, viole tus derechos te hace sentir que no tienes piso porque no sabes a quién reclamar. Me sentía sola en medio de la nada.

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P.- ¿Qué se debería hacer para resarcir el daño a las víctimas?
R.- Primero las personas que ejecutaron esa política deben pedir disculpas. El Estado ya lo hizo en el gobierno de Toledo. Cuando los culpables reconozcan que sí se equivocaron, creo que nosotras diremos “bueno, al fin lo reconocieron”. La hija de Fujimori debe aceptarlo, porque cuando uno acepta es porque quieres curar.

Otra de las cosas más grandes es que todas podamos tener un juicio justo, yo ya tuve un juicio justo ante el médico que me operó, tuve la satisfacción de decirle cara a cara que yo jamás le dije que me esterilice. Él me respondió que cumplía órdenes. Pero hay muchas mujeres que no han podido decir que las presionaron, que les ocasionaron temor. Esas mujeres merecen un juicio justo.

P.- ¿Qué mensaje le darías a todas las víctimas que sienten que no llegará la justicia y que sus años de parecen no tener fin?
R.- Tenemos que seguir de pie, tenemos que seguir luchando. Si alguna de nosotras se cansa, debemos darnos la mano. La única manera de pedir justicia es no dejarnos cansar. Yo cuando hablo con ellas les digo que tienen mi voz. “Quizás no puedas hablar, pero yo puedo hablar por ti”, le dije a una compañera de Cusco.

P.- Las mujeres afectadas no solo sufrieron cambios en su salud y en sus vidas, sino que también recibieron agresiones por parte de la sociedad que las criticó por tener muchos hijos, ¿qué sensación te dejan esas críticas?
R.- Al principio me chocaba bastante, hasta salían en los medios de comunicación insultándome muy fuerte, yo me ofendía, estaba molestísima. Ahora ya no le doy importancia. La sociedad ha sido muy agresiva, la sociedad nos debe unas disculpas. Pero yo pienso que todavía están para educarlos, para reeducarlos, la ignorancia siempre es atrevida. Lo que me indigna es cuando dicen que las mujeres esterilizadas son ignorantes, que son mamachas, eso me indigna, pero me da más ganas de seguir luchando. El racismo todavía está muy fuerte.

Un Comentario

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