Destacado, Entrevistas — Marzo 28, 2017 a las 4:32 am

“Hay países donde hay responsabilidades penales para las autoridades que permiten construcciones en zonas de alto riesgo”

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Por Andrés Alviar Zevallos

Los recientes huaycos en diversas partes del país han dejado 91 víctimas mortales hasta el momento, más de 120 mil damnificados y miles de millones en pérdidas económicas, una situación verdaderamente alarmante que pudo haberse prevenido pero que ahora muestra la ineptitud y negligencia de muchos de nuestros representantes. Entrevistamos a Ricardo Mena, director de la Oficina Regional de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) y miembro del Grupo de Desarrollo de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe. Mena posee una Maestría en Crisis y Gestión de Riesgos de Desastres por la Universidad de Leicester, Reino Unido; y cuenta con varias publicaciones técnicas sobre la reducción del riesgo de desastres.

Seis departamentos, una provincia y 103 distritos declarados en emergencia, más de 90 muertos, más de 120 mil damnificados, así como más de 190 mil viviendas afectadas. ¿Por qué este fenómeno climático ha tenido un catastrófico impacto?

Lo que está viviendo el Perú ahora es la realidad del descuido en las políticas de planificación de uso del suelo. Los huaycos y avenidas del Perú han ocurrido por exceso de precipitación en los ríos y han afectado a las viviendas que están muy pegadas a sus cauces o que no tienen suficiente separación con los lugares de inundación históricos tradicionales de esas cuencas hidrográficas. Lo que tenemos que preguntarnos es por qué estamos cometiendo reiteradamente el error de permitir asentamientos en zonas que históricamente sabemos han sufrido en ocasiones en el pasado del mismo tipo de amenaza. Allí hay responsabilidades que están en varios niveles.

“Siempre son los pobres los que terminan viviendo en las zonas más altamente expuestas

La mayor parte de las situaciones de desastre que se presentan en la región generalmente los más afectados son las familias que viven en zonas urbano-marginales. Esto sucede porque estas personas no tienen los medios suficientes ni el acceso a recursos para comprar lotes o viviendas, o vivir en zonas que estén más seguras. Siempre son los pobres los que terminan viviendo en las zonas más altamente expuestas y por ende tienen una vulnerabilidad mucho mayor, por eso es que son afectados de manera discriminatoria.

¿Qué medidas recomiendan para la prevención de desastres causados por huaycos?

El Marco de Sendai, que es el instrumento que orienta a los Estados sobre cómo reducir el riesgo, tiene muy bien definidas cuáles son las áreas que requieren atención prioritaria. Los municipios, comunidades, familias, deberían tener más conciencia sobre cuáles son los riesgos que podrían eventualmente enfrentar en donde trabajan y habitan. El conocer el riesgo no sólo implica cuáles son las amenazas, sino también el nivel de exposición y el grado de vulnerabilidad.

Lo otro tiene que ver con el fortalecimiento de la gobernanza para gestionar el riesgo de desastres, que compete a las municipalidades y las instituciones públicas en general. Hay que reconocer que la gestión para la resiliencia está íntimamente vinculada a los programas de disminución de la pobreza, de asistencia social, entregas condicionadas de dinero en efectivo, porque tenemos que asegurar que las personas, sobre todo quienes viven bajo la pobreza, puedan tener mejores capacidades y mejor acceso a las instituciones. Eso está ligado a las inversiones en reducción de la pobreza, así como las inversiones en reducción de riesgo son factores que ayudan a salir de las zonas en situación de pobreza.

¿Se recomienda un monto específico?

Eso depende de las amenazas a las que estás expuesto y de las potenciales pérdidas que podrían afectar, no se podría dar una fórmula mágica. De lo que sí estamos seguros es que todavía no se está destinando lo suficiente para la gestión de riesgo, entonces los Estados tienen que hacer un esfuerzo enorme, inclusive el sector privado.

Lo que sí se ha dicho es que al menos un porcentaje de lo que los Estados destinan a gastos de atención de desastres debería destinarse a reducción del riesgo. Entonces, si el Perú ha perdido a causa de desastres 200 mil millones de dólares, pues sería útil que emplee un porcentaje de esos recursos para poder gestionar el riesgo y reducir el potencial impacto futuro.

¿Qué resultados ha tenido la Oficina Regional de Prevención de Riesgo de Desastres en Latinoamérica? ¿Cómo se lograron?

Creo que hemos logrado que el tema de reducción de riesgos de desastres esté cada vez más presente en la agenda política de los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe desde la adopción del Marco de Acción de Hyogo (2005-2015).  El Perú jugó un rol sumamente activo en todo el proceso de formulación y negociación del acuerdo promovido por las Naciones Unidas.

“La gestión para la resiliencia está íntimamente vinculada a los programas de disminución de la pobreza

Los países han avanzado en el tema de preparativos para situaciones de desastre y sistemas de alerta temprana, lo cual ha permitido que se pueda evacuar a la población que ha estado en zonas que están amenazadas, salvaguardando así vidas humanas y algunas pérdidas económicas. Inclusive, varios de los países de la región, entre ellas el Perú, han aplicado varias políticas de inversión pública que han permitido que se integren en los procesos de análisis costo-beneficio, consideraciones de causas naturales y cambio climático para poder evaluar dichas inversiones.

Durante los años 1997 y 1998 sucedió el fenómeno del Niño con grandes sequías e inundaciones, y un fuerte impacto socioeconómico en varios países, en el Perú ascendió a US$3,498 millones según un informe de la Corporación Andina de Fomento. ¿Qué repercusiones tuvo el informe de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres? ¿Tuvo algún impacto a nivel de políticas de gobierno para mitigar los efectos de este fenómeno natural?

Diría que tuvo mucho impacto. El año pasado se vivió un Fenómeno del Niño sumamente intenso para Perú y se afrontó la alerta temprana de la posible ocurrencia del Niño con una serie de inversiones, acciones, que permitieron minimizar el impacto económico provocado por el fenómeno. Claro que ahí difícilmente pasa en las noticias porque no pasa nada desde el punto de vista de destrucción física, pero sí tenemos una serie de datos e información que fue proporcionada por el Perú en su momento que da cuentas de la serie de esfuerzos que llevó a cabo el gobierno y el financiamiento que puso a disposición de varios órganos del Estado e inclusive de gobiernos locales, provinciales y regionales, para que se lleven tareas de limpieza de cauces de los ríos, defensas y otras acciones, inclusive el fomento agrícola que permita aprovechar época de más precipitación, modificando los acostumbrados cultivos para la época del año cuando hay secada. Creo que es digno de resaltar el hecho de que los países, Perú entre ellos, están aprendiendo las lecciones graves que están dejándonos los desastres y que están desnudando las vulnerabilidades y el riesgo que se ha ido acumulando a lo largo de las últimas décadas.

El Estado peruano ha vivido largos periodos de corrupción a lo largo de su historia, y una de las consecuencias es que las políticas públicas de prevención de desastres no se ejecutan ¿Qué relación hay entre corrupción y desastres?

Es lamentable que la corrupción esté generalizada en la región y en todo el mundo, pero hay países que han tomado medidas muy sanas en términos de establecer responsabilidades, inclusive penales, para aquellas autoridades que permitan construcción de infraestructura o viviendas en zonas que ya han sido catalogadas como de alto riesgo. Hay una responsabilidad ahí de quienes definen quién otorga un permiso para que se construya una edificación en un lugar, y tiene que ser corresponsable si está permitiendo que esa construcción se lleve a cabo en un lugar que está potencialmente afectado por una amenaza natural o si es que esta construcción no ha observado los códigos y normas de construcción que se establece para tal efecto.

“Hay una responsabilidad de quienes definen quién otorga un permiso para que se construya una edificación en un lugar”

Hay que trabajar con los parlamentarios y las autoridades para que poco a poco se vaya definiendo una corresponsabilidad de los tomadores de decisiones con respecto a estos temas de ordenamiento territorial, uso del suelo, código de construcción, aplicación de las normas, etc. que son básicas para disminuir el riesgo. Y para eso tiene que previamente haber existido un mapa de amenazas que digite cuáles son las zonas en donde no se puede mitigar el riesgo y como consecuencia deben ser áreas prohibidas para la edificación de viviendas, instalaciones industriales, zonas de recreación, que vaya a causar pérdida de vidas humanas.

En el Perú existen diversas instituciones que se encargan de las políticas de prevención y no hay una autoridad única, tampoco ha habido rendición de cuentas con respecto a los gastos. ¿Cuál es la estructura estatal que la Oficina Regional de la UNISDR recomienda?

Es importantísimo que la gestión de riesgos sea un elemento transversal en todas las actividades de desarrollo que impulsan todos los sectores del Estado. En ese sentido es muy importante también que todas las inversiones, tanto públicas como privadas, se realicen de manera sensible al riesgo de desastres. Esa es una función que realmente demanda de un nivel de coordinación que esté en una instancia del Ejecutivo que tenga posibilidad de convocatoria de todos los sectores que están involucrados, que prácticamente son todos. Es por eso que consideramos correcto que la Secretaría del Sistema Nacional de Prevención de Desastres del Perú esté en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Todos los sectores del quehacer nacional que al financiar y desarrollar acciones buscan el desarrollo tienen que asegurar que esas acciones sean sensibles al riesgo, porque de lo contrario vemos que las inundaciones destruyen escuelas, puentes, almacenes, hospitales, infraestructura pública, y esto puede ser prevenido.

Lo que ha ocurrido es que al hacerse transversal no ha habido avances…

Eso suele suceder, pero es importante que se dote a las instituciones, sobre todo a aquellas que tienen el rol de coordinación institucional y multisectorial, de los recursos y el poder político que deben de tener para poder coordinar sus acciones: tanto por un lado la preparación y respuesta, así como el desarrollo sensible al riesgo. Tiene que ver con cómo se define el uso del suelo, cómo se planifica el desarrollo urbano, cómo se manejan los recursos hídricos, cómo se hace gestión ambiental para evitar la degradación de sistemas ecológicos que sirven como colchones de amortiguamiento de varias amenazas naturales, por ejemplo, los manglares y humedales. Hay toda una serie de acciones que lamentablemente todavía no están siendo analizadas desde el punto de vista del riesgo que conllevan, y ese es el cambio paradigmático que tenemos que hacer.

¿Qué sucesos están ocurriendo a raíz del cambio climático en el mundo?

Como consecuencia del cambio climático los fenómenos meteorológicos están ocurriendo con más frecuencia e intensidad, y cada vez estamos siendo testigos de eventos extremos no cada 30 o 50 años como pasaba hace muchos años, sino cada 3 o 5 años. Cada vez hay más huracanes de categoría 5 en la época de ciclones tropicales, estamos viendo cómo hay países en donde un día llueve la media mensual, y cómo cada año consecutivo se rompe el récord del año más caliente de la historia en varios países.

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