— marzo 23, 2016 a las 10:12 pm

“En nuestro Perú hay mucha gente en extrema pobreza que no recibe nada”

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Gastón Garatea, miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones y ex presidente de la “Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza” conversó con Gran Angular sobre las consecuencias que genera la desigualdad en nuestro país. Afirma  que la pobreza es una condición que puede estar presente en la vida entera de una persona y que sí es posible erradicarla, pero no se ha logrado porque no ha habido voluntad política para hacerlo. Se refirió también al papel de los programas sociales para la reducción de desigualdad en las zonas más vulnerables; considera que no todos los programas son asistencialistas y que para mejorar su efectividad debería impulsarse entre los beneficiarios una mayor cultura hacia el ahorro y la asociación para no generar dependencia. Finalmente señala que ha habido un progreso conceptual en el tema de los derechos humanos, pero que en la práctica aún no evidencia.7Q1A4581 2

P.- ¿Cómo afecta la desigualdad a la democracia en el Perú? ¿Cómo se desenvuelven los grupos minoritarios poderosos frente a las grandes mayorías vulnerables?
R.- El 1% del país es rico y accede como al 30% del PBI, ahí te das cuenta que hay una desigualdad terrible. En el país hay gente muy rica de verdad, pero también gente que vive en extrema pobreza. Todavía es un misterio como vive la gente en el campo: niños que comen tierra y que aceptan cualquier cosa para comer. Hay una pobreza terrible y eso está producido por un sistema que produce inequidad. Por ejemplo, el dueño de una fábrica que gana S/. 80 000 y un obrero que gana S/.800 ¿cómo se justifica esta diferencia tan grande? El Estado no tiene un reglamento para regular eso.

P.- Existe mucha confusión entre los términos desigualdad y pobreza ¿Qué se entiende por desigualdad?
R.- Ahí el problema es que estamos frente a un país en el cual no todos reciben lo mismo desde el nacimiento y esa desigualdad se mantiene a través de la vida entera. Hay gente que nace recibiendo lo que la sociedad ofrece, y otra gente que está marginada no recibe los bienes de la sociedad: salud, educación y trabajo. En nuestro Perú hay mucha gente en extrema pobreza que no recibe nada.

P.-Algunos especialistas sostienen que eliminar la desigualdad es casi imposible y a donde se debería apuntar es a eliminar la pobreza porque esta es el origen de las desigualdades, ya sea económica, de género o étnica. ¿Qué opina al respecto?
R.- Yo llevo casi treinta años trabajando en erradicar la pobreza y considero que sí es erradicable. Lo que pasa es que tenemos que tener sistemas políticos que quieran hacer eso. Yo no estoy seguro que en el Perú todo el mundo quiera eliminar la pobreza porque hay mucha gente que vive de la pobreza; como los médicos que si quisieran eliminar todas las enfermedades se quedarían sin trabajo

P.- Desde el Ministerio de Economía se ha afirmado que la desigualdad se ha reducido. Sin embargo, la realidad nos muestra otra cosa. ¿Qué tipos de indicadores se están utilizando para generar esta percepción que en el día a día no se evidencia?
R.- Si tú vieras lo que dicen los economistas te pierdes porque te dicen que se ha reducido la pobreza en porcentaje, pero en número no, porque en número los pobres han crecido y en porcentaje ha aumentado. La angustia es que los pobres no aparecen. Cuando tú eres pobre no tienes ante quien quejarte, ante quién aparecer, los pobres no van al Ministerio de Economía, y si van los botan. Acá hay un problema de análisis de lo que sucede.

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P.- ¿Cómo explica la relación de que a mayor grado de desigualdad en un país, mayor posibilidad de aparición de violencia y criminalidad habrá?
R.- A mayor desigualdad hay menos controles de Estado sobre la vida de las personas. Ahí te quedas tu pensado, si yo soy pobre voy a vivir en un lugar violento con la misma pobreza en la que vivo porque la gente se desilusiona de ganar algo. Un señor que es obrero, padre de familia con tres hijos y que gana S/.850 mensuales no va a poder sostenerlos.

P.- ¿Qué relevancia tiene la educación para la reducción de la pobreza y desigualdad?
R.- Si tú eres pobre de verdad no tienes educación o tienes una educación muy mala. Aquí en el Perú hay escuelas muy buenas, pero miles de centros educativos malos. Antes se pensaba que los colegios estatales eran malos, ahora se dice que la educación estatal sigue mal, no tanto como antes, pero hay cierta educación particular que también es mala, o sea que la gente hace un esfuerzo por pagar y los chicos no aprenden y eso es algo que se tiene que solucionar. Hace unos diez años, en nuestro país se decidió, en el Acuerdo Nacional, que el Estado invirtiera el 6% del PBI en educación y nunca se cumplió. Se ha avanzado un poco, porque estamos alrededor del 3% de la inversión, estamos lejos del 6%. Ahora tenemos un ministro de marco mundial que sabe de plata.

P.- ¿Qué tan ligado está el crecimiento económico a la reducción de las desigualdades? ¿Por sí solo  ayuda a disminuir el índice de desigualdad? ¿Qué otros factores están implicados?
R.- No es decisivo pero tiene algo que ver. Para acabar con la pobreza lo que se necesita e inversión, pero no es solo eso se necesita educación, tú a veces inviertes en la gente y la gente a veces por falta de cultura, derrocha esta inversión. Entonces hay que ir acompañándolos y hay que invertir en salud, educación y en empleo. La gente tiene que tener empleo tiene que ser dueño de su futuro. Con S/.750 no se puede vivir bien.

P.- Se van a cumplir 25 años de la política neoliberal implantada por Fujimori, ¿considera que esta política económica ha ampliado más la brecha de desigualdad social en el siglo XX?
R.-  Tener un juicio sobre Fujimori es bien difícil. Cuando tu comienzas a pensar en por qué sale Fujimori es porque hubo un Alan García antes que nos dejó con 5 000% de inflación, era un desastre. Entra Fujimori y se produce un descalabro terrible, el galón de gasolina subió de S/.35 a S/.665. En ese tiempo, yo era director del colegio La Recoleta y no sabía cuándo cobrar ni cuanto pagar a los profesores, tuve que hacer todo el cálculo de nuevo. En ese estado estábamos, en eso Fujimori puso mano dura y nos volvió a equilibrar un poco, y de ahí también se va Sendero Luminoso. Veníamos realmente de un fracaso terrible.

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P.- Una de las causas que ha generado mayor desigualdad económica ha sido la economía de exportación de materias primas. ¿Cuál es el panorama ahora que estamos inmersos en un periodo de decrecimiento en este sector?
R.- Nosotros no somos un país industrializado, no hemos sabido ponerle el plus a la materia prima. Por ejemplo, si la materia prima se trabajase aquí, se ganaría más, pero como  la exportamos nos quedamos con lo que tenemos. Tú sabes que esa materia prima se va a acabar un día. Tenemos un país riquísimo y los otros, los que compran los productos que nosotros exportamos, no tienen nada que ver con nosotros, entonces ponen el precio que a ellos les conviene. Nosotros no ponemos el precio de lo que compramos ni de lo que vendemos. Entonces siempre estamos en desventaja frente al mundo.

P.- En el caso de las industrias de exportación como el agro o la minería hay una responsabilidad  social por parte de las empresas que acompaña la labor del Estado pero no es efectiva. ¿Cómo solucionar este problema?
R.- Es que nada es efectivo, ¿qué pasa? Cuando tú comienzas a averiguar qué es lo que pasa con el canon minero te das cuenta de que se han robado una gran parte. El problema de la corrupción ahí es muy serio, nosotros tenemos que buscar gente honrada. Nuestro problema educativo es mucho más serio de lo que parece, no es que el niño no sepa quiénes son los 14 incas, no es eso. Estando yo bien, ¿qué  importan los demás?

P.- En este sentido, ¿qué nos ha dejado el boom minero?
R.- Si se hiciera una buena designación de la minería nos generaría mucho más riqueza. Eso es lo que hizo Evo Morales en Bolivia, antes de que él entrara 80% de los hidrocarburos estaban designados a las empresas extranjeras y el 20% para el Estado; cuando entró Evo, se invirtió la situación: 80% para Bolivia y 20% para empresas extranjeras y ninguna de las empresas se fue.

P.- ¿Cómo se van a ver afectados los programas sociales que en teoría necesitan de crecimiento económico para funcionar?
R.- Yo creo que el año que ha pasado ha sido un buen año para los programas sociales y hay cosas que se han adquirido en el camino. Hay un concepto que nos va entrando en la cabeza que, aunque te parezca mentira, antes no había, que es para poder estudiar necesitas comer: niños que comen mal, niños que no aprenden. En el Perú tenemos un 40% de niños desnutridos y casi el 50% con anemia. En Puno el 80% son anémicos. Se cree que esos niños no van  a poder asimilar la educación, no van a poder tener un cuerpo sano porque le falta proteína.

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P.- ¿Considera que estos programas son asistencialistas?
R.- No todos. Yo fui el enemigo de crear el programa “Juntos”; sin embargo, cuando comenzó el programa yo me di cuenta de algo que se podría hacer ahí y era hacer que la gente ahorrara S/.10.00  de los S/.100.00 que se les daba para construir canales de río. Esos canales de río aumentaron la producción. Hay que tener una imaginación creativa para hacer que la gente se asocie porque solos morimos todos.

P.- La crítica es que estos programas no generan desarrollo. ¿Qué va a pasar ahora, por ejemplo con “Juntos” cuyos beneficiarios se van a reducir porque supuestamente ya salieron de la  pobreza?
R.-
Claro ahí hay una cosa que es medio canalla. Se dice que hay que ampliar la base tributaria porque mucha gente no tributa y es verdad, pero ese no es el problema del Perú. Si tú la haces tributar la vuelve más pobre, los que no tributan y evaden impuestos son los ricos, los empresarios, las fábricas por ahí hay que dar la pelea de modo que lo que tributen permitan que la gente pobre pueda salir de esa condición. Nuestro problema es de estructura económica y política.

P.- La inversión en las personas no es un tema central en las políticas de desarrollo de Estado, ¿cómo se ha ido progresando en los distintos gobiernos sobre este tema? Por ejemplo, el actual gobierno ha impulsado bastante los programas sociales…
R.-  En la constitución del 79 dice que el fin del Estado es la persona humana, lo cual hace que tú tengas derechos. En eso hemos progresado conceptualmente, en derechos humanos, pero en la práctica no hemos hecho eso. El problema del Perú es que no todos valemos lo mismo. Si tú eres pobre, te mueres de hambre y no pasa nada. Y así hay miles de personas que se mueren todos los días.

P.- El primer paso sería que la población tome conciencia…
R.- Sí, pero es un círculo vicioso porque al Estado no le conviene que las personas tomen conciencia, al Estado lo que le conviene es el statu quo. Si tú lees los planes de gobierno de los candidatos, todos son casi lo mismo, todos prometen muchas cosas, pero ves que el cambio profundo no lo realizan, quién sabe y Verónika Mendoza que es la que propone cambios más radicales logre algo, pero de los fuertes como Keiko, Alan, PPK tienen más o menos el mismo marco.

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P.- ¿Qué se necesita implementar en las políticas de desarrollo para que se logre un mayor alcance de los recursos básicos como el agua, por ejemplo?
R.- El agua es un problema, dicen que las guerras del futuro van a ser por agua. En eso PPK, hay que reconocerlo, tiene una mejor propuesta sobre cómo enfrentar este problema. Lo que sucede también es que hay un grave problema de infraestructura, hay un déficit de carreteras terrible; la gente de la selva vive incomunicada y si pasan estas cosas como el derramen de petróleo que vimos recientemente es muy difícil asistirlos. Hay un problema de peruano, de que los peruanos querramos al país. ¿Cómo nos hacemos solidarios? ¿Cómo trabajamos más entre nosotros? Cómo comprender que los bienes son para todos y no todos necesitan los mismos bienes, hay gente que necesita más.

P.- La desigualdad de género es algo que afecta constantemente a nuestra sociedad. Son las mujeres las que se ven más afectadas porque nuestra sociedad es sumamente machista al momento de conseguir puestos de trabajo…
R.- Me parece que fue el año 1994 en que se declaró solemnemente en Copenaghe que el hombre y la mujer eran iguales. Hemos vividos 1994 años suponiendo que la mujer era inferior y eso es una bestialidad. La humanidad tiene una deuda con el género femenino terrible. Entonces ahí hay que repensar, cómo hacemos que las mujeres cumplan lo que deben cumplir porque no se trata de que sean iguales al hombre, porque sí son diferentes. Se trata más que nada de una igualdad de derecho. ¿Cómo es posible que porque tú eres mujer te paguen menos que a mí? No es entendible. Esto pasa en nuestra sociedad e incluso en la Iglesia, la mujer no es valorada como debe ser valorada, a ver ¿por qué no hay curas mujeres? Ahí también hay un machismo terrible.

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