— diciembre 11, 2018 a las 4:26 pm

César Reyna: “Con el reasentamiento se cortó la dinámica económica que tenía la ciudad de Morococha”

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Parte de la población de Morococha (Junín) fue trasladada hacia una nueva ciudad a causa del proyecto minero Toromocho, operado por la minera china Chinalco. A seis años del reasentamiento se anunció la ampliación del proyecto, a pesar de que Antigua Morococha aún alberga familias. Gran Angular conversó con César Reyna, Asesor del Frente de Defensa del Distrito de Morococha, a fin de conocer el proceso bajo el cual fue desarrollado dicho reasentamiento, los impactos en la población y las actuales condiciones de las poblaciones en ambas ciudades.

Por Shia Inguil Doroteo

P.- ¿Cómo se dio el proceso de reasentamiento de Antigua a Nueva Morococha en el 2012?

R.-El traslado fue traumático, complejo. Hubo promesas de por medio, hubo también amenazas, presiones a la gente: “si no te reasientas vas a perder el empleo”, “si no sales, va a llegar el Gobierno”. Hubo presiones de la policía, incluso se declaró Estado de Emergencia durante seis meses; es decir, la población vivió con zozobra porque temía ser sacada, desalojada de sus viviendas en cualquier momento, incluso se organizaron para realizar vigilias para evitar que esto suceda y no perder sus viviendas de la noche a la mañana. También se prometió empleos, beneficios adicionales, una mejora de la condición, y nada de eso se cumplió evidentemente, porque las cifras de pobreza son muy elevadas.

P.- ¿Existieron irregularidades en dicho traslado?

R.- Sí, en primer lugar, muchos ciudadanos morocochanos indican que se trajo gente de afuera para participar en la audiencia pública del 2009 y fueron ellos los que votaron y se pronunciaron a favor de este traslado a la ciudad de Nueva Morococha. Por otro lado, respecto al ámbito normativo, no existe ninguna regla, norma, manual operativo o reglamento sobre reasentamientos de este tipo. No existe manera de que el Estado peruano autorice a un funcionario a firmar o dar un visto bueno a un reasentamiento poblacional de esta naturaleza por iniciativa privada porque no hay reglas. El funcionario aquí ha actuado al margen de la ley, ni siquiera eso, porque no hay ley realmente, hay un vacío total, normativo sobre esto. Quien ha hecho el reasentamiento es una entidad que no tiene competencia para ello, es el Ministerio de Energía y Minas, a pesar de que su organigrama o reglamento de funciones no le permite realizar reasentamientos. Debió haber sido el Ministerio de Vivienda, debió haber intervenido el Ministerio de la Mujer o el Ministerio del Ambiente, pero ninguno tuvo una carta clara en este asunto. Termina interviniendo Energía y Minas, cuya competencia es promover las inversiones extractivas, entonces

P.- ¿Cuáles son los principales problemas identificados en Nueva Morococha?

R.-Se cuestionó en su momento la elección misma de la ciudad Nueva Morococha como lugar de reasentamiento. Esta es en realidad una zona de bofedal y estaba inundada, allí no había residencia de personas, solamente se criaban animales, se pastoreaba. Se trata de un lugar no apto para la construcción, por eso hay muchas filtraciones de agua desde el subsuelo hasta las casas que las deterioran, deterioran pistas, veredas, techos, paredes y también los enseres y la ropa de la población que se llena de humedad y ha contribuido al incremento de enfermedades respiratorias. Hay un problema, además, con la relavera Juajacocha, que puede llegar a inundar la nueva ciudad porque hay pozas ácidas que, de ocurrir algún sismo o la rotura de un dique, la nueva ciudad quedaría inundada. Hay muchos factores de riesgo que evidencian que bajo ningún criterio debió ser construida esa nueva ciudad ahí.

P.- ¿Cuál es la situación de la población de Antigua Morococha luego del reasentamiento?

R.-Antes de la llegada de la empresa minera Chinalco, los morocochanos contaban con trabajos en las empresas mineras de la zona y también en sus contratistas, pero conforme estas mineras fueron reduciendo sus operaciones, han perdido plazas laborales y no las han conseguido por contrapartida de minera Chinalco, que en un principio les prometió que iba a haber trabajo, que iba a haber desarrollo, una mejora económica. Lo que ocurre, por el contrario, es que la ciudad está deprimida porque con el reasentamiento se cortó la dinámica económica que tenía la ciudad de Morococha; es decir, ellos dependían no solo de los trabajos que les ofrecían las empresas mineras que no tenían contratistas, sino también de dar servicios y ofrecer bienes a los trabajadores que vivían en los campamentos mineros que rodeaban la antigua ciudad de Morococha, había una sinergia, un intercambio entre ambas partes, todo esto se ha roto con el traslado. La población de Morococha hoy en día depende de los programas sociales, necesita acceso a programas sociales de subsidios económicos alimentarios, hacen colas todos los días en la Municipalidad pidiendo una bolsa de alimentos, pidiendo trabajos. La Municipalidad está convertida ahora en una especie de beneficencia.

P.- ¿A cuántos morocochanos emplea Chinalco?

R.- Estamos hablando de un total de 1200 personas, entre trabajadores operativos y administrativos más la de los contratistas, que pueden llegar a unos 600 u 800 personas. No se les explicó que este proyecto de gran minería no podía dar cabida a tantos trabajadores porque al utilizar más tecnologías y ser una minería entre comillas moderna, iba a prescindir de empleos, más bien con la maquinaria iba a reemplazar los puestos de trabajo. La gente tenía la esperanza de que como es una minera grande iba a ser un proyecto mayor iban a poder acceder a los trabajos, pero esto no es así porque la parte minera no lo necesitaba. Ahora en la fase de ampliación se prevé que se contraten hasta 3500 trabajadores, pero eso es durante un año y medio o máximo 2 años. Una vez que se culmine la ampliación, todo volvería a la normalidad; es decir, ese crecimiento del empleo sería temporal, con un beneficio momentáneo para la población en cuanto a plazas laborales para trabajadores calificados y no calificados, pero luego todo volvería a decaer.

P.- ¿Por qué aún hay familias en la Antigua Morococha si ya se anunció la ampliación del proyecto minero?

R.-Se resisten a salir de sus hogares hasta que no haya una solución adecuada. Ellos no están de acuerdo con las condiciones planteadas por la empresa para reubicarse o reasentarse, en primer lugar, ellos no quieren ir a Nueva Morococha, saben que Nueva Morococha no es un lugar idóneo, apto para la vivienda y tampoco tiene condiciones económicas para ellos, o sea ellos saben que allá no van a tener calidad de vida, por ese motivo han rechazado totalmente reasentarse a Nueva Morococha.

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